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Viaje al centro del corazón de Carajo

Por Juan Pablo López

A la distancia, la voz de Marcelo “Corvata” Corvalán suena suave. Lejos está de parecerse al rugido animalesco que supo cultivar disco tras disco para mantener encendida la llama del heavy nacional desde hace 10 años. En un “parate” obligado luego de la lesión de su baterista, y a minutos de subirse al avión para representar al rock argentino en los premios Grammy -fueron nominados y perdieron en la categoría “Mejor canción de rock”-, el cantante, bajista y líder de Carajo reflexiona sobre la actualidad del rock, se acuerda de sus primeros ensayos con Andy y Tery y se emociona cuando habla de “El mar de las almas” el mejor disco de su carrera.

Diez años atrás, ¿se imaginaban llegar a ocupar el lugar que tienen hoy en día en la escena?

La verdad que imaginarlo tal cual es algo imposible, pero siempre trabajamos con esa visión. Era nuestro sueño poder crecer disco a disco, armar un buen show en vivo y poder dejar una marca en nuestro rock. Habernos dado ciertos lujos, como haber pasado por Obras, por el Lunar Park y poder presentar el show que siempre soñaste es algo maravilloso.

¿Te acordás de los primeros ensayos allá por el año 2001?

Me acuerdo que empezamos todos enchufados a un porta estudio de Mini Disck, que era la alternativa más fácil y popular. Fue muy divertido probar y pensar más o menos por donde podíamos enganchar un estilo. Me acuerdo que no queríamos hacer temas de A.N.I.M.A.L, porque Andrés (Giménez) seguía con ese proyecto. Un amigo vino a tocar la guitarra y probamos algún cantante también, pero cada uno se fue por su lado y quedamos nosotros tres. Fue ahí que me largué a cantar y con el correr de los ensayos pudimos encontrar un estilo propio. Queríamos ocupar un lugar original dentro de la escena del rock en Argentina.

Volviendo un poco a tu infancia ¿En qué momento te diste cuenta que querías ser músico?

En la adolescencia íbamos a ver a Massacre Palestina (hoy Massacre), y me acuerdo que después del segundo o tercer show de ellos, nos dimos cuenta de que éramos siempre los mismos. Nos empezábamos a sentir parte de un movimiento. Casualmente hace poco compartimos escenario con Wallas (cantante de Massacre) y mientras veíamos un montón de chicos andar en skate dijimos: “¿Te acordás que bueno estaba cuando éramos los únicos? Después descubrí la música que había en mí y me entusiasmé para aprender un instrumento. Un día tocábamos y al otro día nos íbamos a andar en skate.

“El mar de las almas”, su último trabajo de estudio, fue aclamado por la crítica como uno de los mejores discos del 2010. ¿Sentís que la banda está en su mejor momento?

Creo que sí. Tiene que ver con estos diez años de estar juntos y por nuestra inquietud y nuestra meta de siempre querer progresar y crecer como músicos. Venimos con ese envión y uno disfruta más todo lo que hace, ya sea a la hora de componer como a la hora de grabar.

Este disco suena mucho más pesado, ¿A qué se debe?

Teníamos muchas ganas de tocar fuerte y no podíamos ir en contra de nuestra corriente. Salieron 30 temas y a todos nos gustaban los más pesados. Quizás también tuvo que ver la vuelta de Alejandro Vázquez, el productor de nuestros primeros discos. Juntos queríamos transmitir la energía de un power trío, tener varios climas, partes bien pesadas, cuerdas.

“El Mar de las Almas” es un trabajo conceptual. ¿Cómo surgió la idea?

Existe una conexión, desde la imagen, el sonido, y las letras, que tiene que ver con este gran mar de almas que habitan en nuestro mundo. El disco arranca con todo, se pone bien turbulento al principio, como se pone el mar, y después de “Limbo” (track Nº 8) hay una bisagra donde baja la noche y la calma. Nos sentíamos muy identificados con esas imágenes, con toda la vida interna que tiene el mar, con todo lo que convive ahí abajo, y con toda esa gente que intenta cruzarlo.

¿Cómo nacieron las canciones para este disco?

Esta vez fue la más espontanea, tuvo que ver con la simple improvisación, la típica zapada. Por ejemplo en “Virus anti amor”, Andy (Vilanova, baterista) justo se había comprado un tambor que sonaba bastante hip hopero, y yo automáticamente empecé a tirar unas notas al azar. Cuando más o menos emboqué alguna, Tery (Langer, guitarrista) que era el encargado de prender el  grabador, se enganchó más tarde y empezó a tocar ese riff demoledor. Fue muy divertido porque se dio todo muy naturalmente. En “Limbo” por ejemplo, estábamos Tery y yo zapando, y Andy nos puso a grabar sin que nos demos cuenta. Quedó un cuelgue de 40 minutos. Después decidimos grabarlo una mañana bien temprano, para que nos duela a todos.

Las canciones de Carajo, a pesar de pertenecer a un estilo musical más oscuro, se caracterizan por tener cierta luminosidad. ¿Cómo surge esa contradicción?

El rock siempre estuvo en la búsqueda para darle luz y alegría a los momentos. Después todo se fue poniendo más extremo. Pintó la rebeldía. Hoy el rock es más Sid Vicius, perdió un poco ese espíritu original que tenia la música de Elvis o de los Beatles, donde uno se levantaba a bailar y a mover el cuerpo. Dios nos creó con la intención de que miremos para arriba, nunca para abajo. Y nosotros tenemos esa misión. Vivimos en una ciudad como Buenos Aires, en Sudamérica, en donde la cosa esta heavy, y uno anhela siempre llegar un poco más a lo positivo.

¿Te gusta la escena del heavy en nuestro país?

Me gusta, pero veo es que no está tan encendida como en los 90. Todo se mueve a través de las 4 o 5 bandas que lograron subsistir: Rata Blanca, Orcas, Almafuerte (que es la más vigente), el regreso de  Letal. Me gusta mucho Logos, que se mantienen fieles a su historia y a su estilo. Pero siempre rondando dentro de lo mismo, de algún ex V8. En el under, Plan 4 ha sabido subsistir y sacar buenos discos.  Y hay una banda muy buena que se llama Humo del Cairo, que hacen rock stoner. Pero la verdad es que estamos a la espera de una nueva camada de músicos heavy.

Sabemos que colaboraste en el reciente disco de Karamelo Santo. ¿Qué te une con ellos?

Tenemos una gran amistad con el “Dieguito” Apud (bajista), y siempre que nos cruzamos tratamos de hacer un poco de ruido. Karamelo es otra banda que ha sabido subsistir. Se han ganado un lugar en Europa, siempre trabajando y haciendo buenas canciones. Para mí son los Mano Negra de Argentina.

¿Para cuándo Carajo en Mendoza?

Tenemos muchas ganas de estar ya en Mendoza, porque nos encanta y hace bastante que no vamos. Estamos en deuda. Queremos hacer la presentación oficial del disco en algún lugar más céntrico, en donde la gente pueda llegar fácil y así reunirnos entre todos para festejar nuestros 10 años de existencia. Espero que nos veamos muy pronto.