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The Bends: la musica del dolor

The Bends es una particular enfermedad que sufren algunos submarinistas profesionales cuando suben a la superficie demasiado deprisa. La descompresión que genera esta actividad, para muchos puede tener fatales consecuencias, pero para otros puede resultar tan sólo una divertida y bizarra anécdota.Radiohead---Karma-police

Luego de subir al estrellato con su primer disco Pablo Honey, los británicos Radiohead, se encontraban bajo una peligrosa encrucijada. La banda oriunda de Oxford, debía soportar la presión de tener que hacer un éxito similar o mejor a Creep, por lo que el riesgo de sufrir esa temible descompresión, estaba latente.
Mediaba la década del 90’ cuando Thom Yorke y compañía, cansados de girar por el mundo con las presentaciones de Pablo Honey, deciden lanzar al mercado nuevas composiciones. Simbólicamente este nuevo trabajo se llamaría “The Bends” y saldría a la calle en marzo de 1995, en pleno derrumbe del Brit Pop.
Este nuevo álbum aparecía como un mazazo directo al corazón. La sensibilidad en la poesía de Thom Yorke en “Fake Plastic Trees”, “Nice Dream”, “Bulletproof”,  o “Street Spirit”, lograban emocionar a cualquiera. Era un álbum con lírica triste, oscura y sentimental, con letras que parecían haber sido escritas por una persona desesperada y sumergida en una tristeza infinita.radioheadthebestof2
En una época en donde los artistas que se requerían eran superficiales y la gente en el Reino Unido consumía todo lo que el mercado Norteamericano escupía, Radiohead aparecía con un nuevo sonido. La atmósfera construida por los hermanos Greeenwood (guitarra y bajo), Ed O Brien (segunda guitarra) y Phil Selway (batería), sonaba tan densa y original, que acompañada por el tono desgarrador de Thom Yorke, hacían de The Bends, un disco imperdible.
Pero fueron las furiosas guitarras de Johnny Greenwood en temas como “Just”, “My Iron Lung” o “Bones” lo que empezó a marcar el camino de lo que sería el sonido más caracte-rístico de la banda en el futuro. De la mano del ingeniero Nigel Godrich y el productor John Leckie, Radiohead comenzaba a transitar el camino del éxito.
Los resultados del disco fueron más que favorables. A pesar de no tener hits y parecer anti comercial, al cabo de un año The Bends lograría ubicar cinco temas dentro del top 30, algo raro e inusual para un álbum que representaba el sonido de la desesperación, el padecimiento y la ira.
Lo cierto es que “The Bends”, por sus sutilezas sonoras y por lo que significó para mucha gente en ese momento, podría considerarse como el mejor disco de cualquier banda del planeta, pero menos para Radiohead, ya que dos años después, pondría en las bateas de todo el mundo el hermoso e indispensable “OK Computer”.
Pero esa es otra historia.