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NONPALIDECE EN EL SANTO: ENCONTRARNOS ENTRE TANTOS

En busca de una nueva revolución espiritual, luego del grato show a cargo de los locales The Dubbstyle y del digno intento de Resistencia por continuar siendo Resistencia (aunque no cuenten con la presencia de su ex frontman Luis Alfa), Nonpalidece lo hizo de nuevo. Buscando energía en lo natural, la banda oriunda de Tigre se presentó en El Santo y emocionó a los presentes con un show demoledor. Desde el principio, el grito sagrado de “Y dale, dale Nonpa…” se envuelve en sonido puro de su reggae roots y da  comienzo a la fiesta. Cuestión de intuición, el bálsamo afectivo arranca con Tu Recompensa y sigue con una parva de hits mezcladas con piezas menos famosas de toda su carrera: Cierran, Resplandor, Estén fuertes, Dame Luz, Una y otra vez, Love song, Mr. Muzik, Nuestras ideas, etc. Hay que decirlo, pasó un año de su última presentación en Mendoza y la banda sigue más intacta que nunca. El ajuste del núcleo fundacional (Mortola, Ramjlak, Signaroli, Bonilla, Cimas, Azubel) hace que todo suene en su lugar y armonice con las dos nuevas e impecables coristas. El show continua y las melodías downtempo se hacen fuertes con la base rítmica. El espíritu meditativo de las letras se transforma en un color dominante y, gracias a la exquisita voz de Néstor Ramljak, abrimos los ojos por si el valor nos abandona a mitad de camino. Recibimos extractos de La Flor para agitar una fiesta continua y sin respiro. Nos regalan Tu presencia, Para donde corres, Danger Man y una exquisita versión de Reggae en el universo para seguir confirmando que no está todo tan mal. Mientras tanto, dejando bien en claro su apertura musical, entre tema y tema rescatan canciones homenajes y se la juegan con fragmentos dub al mismo tiempo que coquetean con el funk y el bossa. Para el final, Néstor demuestra su amplitud de registros y la sucesión de himnos termina con La Flor. Es el final. El espíritu en las cadencias Nonpa nos despide hacia las puertas del Santo con una sonrisa gigantesca. Se levanta el vuelo místico. “Y ahora sé que tanto resplandor me ha dejado ciego”.

Por Juan Pablo López

Fotos: Pablo Donna