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Mr. Experience con Jorge Benegas

Benegas nos regala un pedazo de su experiencia

El rock del alma

Es agosto de 1971,  vamos a tocar en un teatro de la Avenida San Martín que pertenece a una escuela de monjas, con el fin de juntar fondos para el viaje de las chicas.

Venimos ensayando hace rato. Como no tenemos equipo de sonido, canto con el micrófono que utiliza el padre de un amigo (verdulero)  y la voz sale por las dos bocinas.  El batero tiene un redo que compró en una casa de remates  y al bajista le presta el instrumento un amigo que toca en una banda de cumbias. Sólo el violero tiene su guitarra y equipo.

Ando con los discos bajo el brazo todo el tiempo, así cuando voy a la casa de algún amigo  que tiene un tocadiscos Winco, los puedo escuchar. Tengo a Led Zeppelin, Yes, Almendra, Los Beatles y Pedro y Pablo.

Para este recital, donde tocarán varias bandas ya conocidas en Mendoza, me preparo, entre otras cosas, tiñendo una camiseta  en  falso batik de colores púrpura. A mi chica le  he pedido que me preste varios collares de mostacilla y las letras de las canciones las llevaré en el morral junto con la Hohner.

La sala está llena, el público es muy variado: alumnas, padres y madres, monjas, hippies y gente de todo tipo. Las luces se han apagado, se abre el telón y yo siento que me conecto con una energía inexplicable, la energía del rock.  La banda está  sonando y empiezo a cantar ALEGRE  Y AMOROSA  MUCHACHA  en un inglés de barrio. Además, hoy estrenamos mi primera canción en castellano.

El tiempo es veloz (dice el Ruso), no tengo idea cuantas veces en la vida he repetido este maravilloso rito: en bares, teatros, parques, calles, y en los lugares más insólitos donde un cantautor pueda ejercer su oficio, lo que sí les puedo asegurar es que valió la pena.

Hoy después de tantos años sigo sintiendo lo mismo, esa tremenda energía que sólo te da el rock and roll. Me pasa generalmente cuando tomo consciencia de que voy a mostrarle a la gente esa mixtura sanguínea, en parte poética y con tintes musicales que termina hecha canción, compartida con otros músicos.

Según mi humilde opinión: todos los males que pueda padecer el ser humano se curan con la música. Para ello hay una explicación científica muy sencilla – hace bien al alma-.

Por  eso me permito decirle, a las nuevas generaciones de músicos rockeros, o del género musical que sea, háganlo con pasión, con calidad y buen gusto y así sentirán que optaron por el camino correcto, el de ser ustedes mismos. Es muy importante, para su propia satisfacción personal, que sean coherentes.

El rock no es sólo un género musical, tiene que ver con una actitud del alma frente a la vida.