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MASSACRE EN MENDOZA: EL BRILLO DE LA OCTAVA MARAVILLA

Massacre_w3“Hola! Somos los Massacre. Para algún sector de la prensa deberíamos estar prohibidos, para otros… somos la Octava Maravilla”. Esas fueron las primeras palabras de Walas luego de un arranque espiritual y psicodélico con “All Tomorrows Parties” de la Velvet Uderground.

Es que esta vez, aunque estaban afectados por el zonda, Massacre se encontraba en Mendoza para presentarse por partida doble: 30 de mayo en el N8 Estudio, presentando un show compuesto por un arsenal de glorias propias. Y el 31 de mayo en el mismo lugar, para repasar aquellos clásicos de la historia del rock que ellos mismos se encargaron de elegir.

Abril en llamas

Abril en llamas

La primera fecha, luego del buen paso de los locales Raddar y del exquisito show brindado por la banda Abril en Llamas, quienes lograron calentar la noche con mucha contundencia y personalidad, la banda porteña se entregó por completo a la fiesta del rock patineta y logró sacudir la modorra mendocina con un show sin fisuras que fue desde “Te leo al revés” hasta “Plan B” (anhelo de satisfacción), mezclando su circo bizarro con una seguidilla demoledora de hits: “Tengo captura”, “Diferentes maneras”, “Tanto amor” “, “Muerte al Faraón”, “La octava maravilla”, y un emocionante homenaje a Spinetta con “Ana no duerme”.

La segunda noche, con una asistencia un tanto menor, los Massacre revolvieron las tripas de los melómanos presentes con un viaje sensorial y elegante al dibujar versiones hermosas como “Ziggy Stardust” de David Bowie, “”Estallando desde el Océano” de Sumo, “Rape Me” de Nirvana, “You really got me” de The Kinks, o “The one I love” de R.E.M.

Massacre_wAmbas veladas se sostuvieron en las guitarras demenciales del “Tordo” Mondello, la prolijidad y solvencia de Fico en segunda guitarra y synthes, y en la potente base rítmica de Luciano en bajo y Charly en batería, quienes forman una pared de sonido sólida que demostró desde el primer minuto el porqué del momento de su banda: son más de 20 años de entrenamiento en el under del rock nacional, para llegar a un presente indiscutible con Ringo (2012), uno de los lanzamientos más trascendentales de la escena nacional de los últimos tiempos.

Sin dudas el show de Walas merece un capítulo aparte. Agradable con la gente y enfundado en su clásica camisa a cuadros, desde el comienzo se desparramó por el escenario como un actor todo terreno, luciendo como una vedette rotosa en calzas, utilizando cascos, sombreros, muñecas, pelucas, caretas, y cornetas.

En definitiva,  los Massacre se entregaron nuevamente a Mendoza conjugando el placer propio y ajeno con su clásica mezcla de rock y lírica psicodélica. Luego de dos noches de disfrute, para nosotros Massacre es la Octava Maravilla. Tomá!…

Por Juan Pablo López / PH: Jero Frustaglia