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MANU CHAO – PROXIMA ESTACION: MENDOZA

Por Juan Pablo López

Lo llaman Manu pero su verdadero nombre es José Manuel Arturo Tomás Chao. De padre gallego y madre vasca, este músico ambulante nació en París en 1961 y pasó la mayor parte de su infancia en Sèvres, un pueblito al oeste de la capital francesa. Fue allí donde aprendió de su padre -periodista corresponsal en Paris de la revista Triunfo- el rigor intelectual que hoy lo caracteriza y de su madre –estudiante exiliada durante la dictadura de Francisco Franco- el afecto por la lucha social que sigue manteniendo.

Cronista de la calle y dueño de ideas incansables, en su adolescencia formó bandas importantes como: Joint de Culasse, Hot pants, o Los Carayos, pero no fue hasta 1987 con Mano Negra, un súper combo de rock mestizo que combinaba rumba, reggae, rock africano, hip-hop, salsa y punk, con letras sociales que se envolvían en enérgicas melodías cantadas en francés, español, inglés y árabe, cuando logró destacarse plenamente dentro del arte que tanto amaba.

Cinco años después, en una gira por Latinoamérica, se dan cuenta que entre casa y Babylon el camino está cabrón, y reinventan el rock latino influenciando a bandas como Fabulosos Cadillacs, Todos Tus Muertos o Illia Kuriaky, entre otras.

Tras ocho años y cinco discos de lucha contra el sistema, como si fueran los Clash de los 90, los Mano Negra se transformaron en los padres de todo el mestizaje latino y su líder, Manu Chao, en una especie de mito viviente.

Tras la disolución de la banda durante una aventura en Colombia, en donde ellos mismos repararon un tren para recorrer pueblos de la selva, llegando a lugares donde nunca antes había llegado ningún artista, Manu creó Radio Bemba: un colectivo de músicos amigos con iniciativa comunitaria que, luego de ensayar algunos meses, decidieron recorrer África y América Latina con un “estudio de grabación” que cabía en su mochila.

Con la casa en la espalda, estos viajes le permitieron a Chao recoger sonidos de diferentes culturas que se reunieron en su primera obra como solista: “Clandestino”, un trabajo de carácter íntimo y espiritual, que  congelaba  diversas fotografías de vida, empleando sin pausas ritmos melancólicos, poesías de amor y melodías que invitaban al baile con un claro mensaje de optimismo y esperanza.

Luego del impensado éxito de “Clandestino”, el intérprete, considerado un nuevo símbolo social, continuó sintetizando músicas de todo el mundo  y seduciendo los oídos del pueblo occidental con el collage sonoro de sus siguientes trabajos: “Última estación Esperanza” (2000) y “La Radiolina” (2007).

Hoy, padre de un lenguaje universal que condimenta el castellano, el francés y la jerga callejera, convertido en una figura destacada de los movimientos antiglobalización, podemos decir que no está tan desaparecido.

Con la intención de presentar su nuevo proyecto llamado “La Ventura”, un cuarteto en base a rumba, salto y mensaje, el inquieto músico franco-español vuelve a Mendoza este 18 de noviembre con un show a beneficio del Barrio la Gloria en el Estadio Andes Talleres.

A dos años de su última parada en nuestra provincia, el universo enérgico de sus canciones promete combatir la “malegría” mendocina en un concierto imperdible. Se fuerza la máquina, Manu está de regreso.