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Luca Bocci y la suprema fundición del Independencia

Fundir significa convertir una sustancia sólida en líquida por la acción del calor, y eso fue lo que exactamente sucedió la noche del viernes en el Teatro Independencia. En casi dos horas de show de alta temperatura, Luca Bocci y los Golden Papets se encargaron de transformar a un teatro colmado y sediento en una especie de océano de almas extasiadas que no paró de disfrutar un segundo.

Luego de un arranque a puro indie guitarrero con Estos Mentirosos, banda local que logra ajustar con precisión su estilo space funk psicodélicoapareció la Bocci (y su canasta de rulos) enfundado en un look casi colonial (camisa blanca y pantalón rosa) junto a los Golden Papets. Hay que decirlo de arranque, la solides y el talento de los Papets no tiene desperdicio. Cada uno de ellos logra ejecutar con mucha fidelidad los sonidos craneados por Luca hace casi un año atrás cuando grabó entre amigos con una guitarra eléctrica, un amplificador vintage y una computadora, ese puñado de poderosas canciones pop intimistas que aglomeró bajo el nombre de Ahora.

El comienzo fue con “Danza”, tema de espíritu psicodélico que termina con el sampleo de “Floklore en piano”, tema de Carlos García,  permitiendo que Luca salude al público y presente a su delicada agrupación. A todo esto, hacía mucho no se veía el Independencia tan abarrotado de jóvenes reunidos por un artista local, o tal vez nunca sucedió.

Una vez hecha la presentación, comenzaron a desfilar los invitados. El primero en subir a escena fue Juan Saieg, vocalista de los Usted Señálemelo,  quien se para junto a las teclas y dispara sus emotivos tonos para embellecer “Archipiélago”. La gente explota y para colmo, al tema siguiente entra en juego Lucca Beguerie Petrich, baterista de los ya nombrados Señálemelo, para cambiar climas y entrar en pasajes musicales misteriosos y de calidad. Luego suenan la bellísima “Perla”, con la trompeta de Gregorio Cruz (Hojarasca) y “Detener”; con el rapeo y el delirio de un Simón Poxyran de gala y extasiado ante el grandísimo momento que estaba pasando junto a su amigo. Sin dudas uno de los highlights de la noche.

Siguieron los buenos momentos y Bocci continuó agradeciendo a la vida, a sus amigos, a sus viejos, a sus hermanos, y a sus bandas (Alicia, Hojarasca) en particular. Queda sólo, con su guitarra, y toca una canción de amor nueva (“Cruzaría el mar”) que escribió en México para su novia Micaela. Cambia afinación y enseguida se suma Manu Damia en percusión para seguir ablandando nuestro espíritu con paciencia y sabiduría. Las canciones se funden en ambientes. Todo está pensado por Luca para lograr la perfección. Por eso hay olor a hit y entra en escena Emmanuel Horvilleur, sí, el mismísimo Kuryaky, para entonar junto al artista “Amor en polvo”, tema que cierra el cuarto disco solista de Emma. Sus voces parecen jugar de memoria. El encuentro es todo un logro y nos termina de confirmar que la Bocci está para grandes cosas.

Luego de ese momentazo, los éxitos fueron detonando la sala poco a poco. “Ahora”, “Fujin ama a Rajin”, “Era de piscis” y para el cierre, junto a la guitarra de Cocó Orozco (Usted Señálemelo) la pieza que todos esperaban de pie: “Bahía”, ese hit que rescata y actualiza el sonido del rock argentino que alguna vez conquistó el continente.

Fue el final de una noche en la cual el talento provocó un exceso de tensión tan único como inusual . Así como lo sólido se convierte el líquido, así como Luca Bocci y su suprema fundición del Teatro Independencia.

Por Juan Pablo López

Fotos: Federico Laspada