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Lollapalooza Chile 2013: Una aventura extraordinaria

Queens of the stone age con Eddie Vedder como invitado

Queens of the stone age con Eddie Vedder como invitado

Por tercer año consecutivo Santiago de Chile recibe a Lollapalooza, ese evento bisagra creado por Perry Farrell hace más de 20 años. Para nosotros es el segundo. Y el viaje arranca de manera subterránea. El servicio extra de las líneas de subte, preparado especialmente para el festival, nos deja en la puerta del Parque O Higgins. Son las doce del medio día y ya no se puede divisar en el mar de cabezas rockeras el verdadero fin. El predio es gigantesco y a la vez muy bien organizado. Entre show y show (hay que saber elegir) uno puede cruzar el pasto y el pavimento mientras realiza algunas actividades extramusicales como comprar remeras en el stand de merchandising oficial, alimentarse sanamente y tomar de todo menos alcohol, jugar al Rock Band o pintarse la cara como su artista favorito. Es una fiesta con calor agobiante pero los puestos de agua de Adidas funcionan como duchas de agua divina. La puntualidad asusta. Gepe, multi instrumentista representante de la nueva canción chilena, arranca su set a poco más de media hora del medio día. Minutos después, sus compatriotas de Chancho en Piedra, padres del funk chileno, desparraman su flow mientras Dread Mar I sube al escenario Playstation haciendo valer su rótulo de reggae lover. La gente sigue llegando en manadas cuando Hot Chip asalta el escenario principal con su electropop, aunque nosotros corremos para ver a los Of Monster and Men: grupo de islandeses que entregan un show alegre y poderoso, repleto de baladas pop muy bailables. Su hit “Little Talks”, agita al público a través del sonido de trompetas y un juego de voces impecable. Luego de comprar algunos tickets para consumir, cruzamos el parque para ver a Los Alabama Shakes, quienes inundan el escenario Playstation con su rock sureño. A esta altura hay un mundo de gente en todos lados. En el Claro Stage suena el indie rock de Two Door Cinema Club. Son pieles rosadas que visten camperas universitarias y machacan a ritmo incansable con violas agudas y ligeras. Por momentos nos recuerdan a los Smiths y se despiden con su hit “Something good can work”. Al tiro las tres bandejas del Arena LG Optimus Stage están colmadas para ver a los Crystal Castles. Son miles los cráneos electrónicos que escuchan los lamentos de Joy Division mientras esperan la salida desquiciada de Alice Glass y su banda. La gente responde con saltos y brazos en el aire ante los suculentos beats con voces camufladas por efectos.Volamos para ir a ver a The Hives, uno de los puntos más altos del primer día. “Everybody gritar”, anuncia el cantante con actitud punk.

The Hives

The Hives

Y en un pésimo spanglish (nadie le dijo que “cantanto” no es “canción”) Howlin Pelle se proclame el rey del punk rock mientras las guitarras aguijonean un fondo de mugre y bronca. “Es música caliente, estoy caliente”, confirma el líder y se despachan con un set violento entre las que se destacaron “Hate to Say I Told You So”, “Go Right Ahead” y “Tick Tick Boom”. La aventura sigue en el Coca Cola Stage. Allí los Queens Of The Stone Age no pierden el tiempo. Josh Homme y compañía abren con “You Think I Ain’t Worth a Dollar, but I Feel Like a Millionaire” y siguen con “No one knows”. El “colorado” cara de loco desafía al público (entre ellos Taylor Hawkins de los Foo Fighters) con actitud. Parece poseído al mismo tiempo que hipnotiza con su música del demonio. Presenta a un amigo llamado Eddie Vedder y cantan juntos “Little Sister”. Para el recuerdo nos queda la imagen de Homme rockeandole a Vedder un solo de guitarra en la cara. Suena la bella y bailable “Make It With Chu”, que no hace más que confirmar que los Queens también pueden ser sensuales cuando quieren. Y después de ese desarme de flow que nos vuela la peluca, continúan por un rato los rugidos psicodélicos y las baterías asesinas para cerrar luego con “A Song for the Dead”.

Eddie Vedder, energía y paz en la misma persona

Eddie Vedder, energía y paz en la misma persona

Y ahora viene Pearl Jam, anuncian los carteles. Los oriundos de Seattle, son los artífices de la fecha más convocante de la historia de Lollapalooza Chile. Setenta mil personas esperan por Vedder, Gossard, Ament, Cameron y McCready. Y la emoción no tarda en llegar. “Release” es el tema elegido para empezar, con un Vedder impecable como siempre desde lo vocal. Pero las lágrimas que empiezan a caer se pierden enseguida ante la seguidilla infartante de furia y sentimiento que provocan “Go”, “Even Flow”,y “Do the Evolution”, con Eddie arengando al público chileno para que cante al igual que en Buenos Aires. Cada estrofa y rugido del cantante son altamente coreados. Los clásicos “Why Go”, “Once”, “Daughter”, “Porch”,“Animal”, “Jeremy”, “Black” y “Alive”, suenan impecables, poderosos y prolijos como siempre.“El vino aquí es más rico que la chucha”, dice Vedder luego de empinar un largo trago de tinto. Acto seguido, al igual que en su última presentación en Chile hace un par de años, invitan a un fan llamado Juan Pablo para que toque con ellos. Se acerca el final, no sin antes sorprender al cumpleañero McCready con un tortazo en la cabeza. Así de relajados están los muchachos, mientras los fuegos artificiales aparecen de fondo como una escenografía de ensueño que envuelve a todo Pearl Jam más Perry Farrel y Josh Homme, entonando juntos las estrofas de “Rocking In The Free World” de Neil Young. No sabemos si estamos en un sueño o es la realidad, pero lo cierto es que McCready se encarga de terminar de volarnos la cabeza con los bellísimos acordes de “Yellow Ledbetter”. Es el final de la primera noche y emprendemos la vuelta con una sonrisa dibujada. Acabamos de vivir uno de esos momentos de los cuales nunca vamos a olvidar.

Momento histórico: Pearl Jam, Josh Homme y Perry Farrel en escenario

Momento histórico: Pearl Jam, Josh Homme y Perry Farrel en escenario

El segundo día arrancamos en el Lotus Stage con Agents, representantes de la escena chilena emergente. Pero en el Coca Cola, ante miles de rockeros está el trasandino Manuel García, quien rockea con altura para dar paso a Gary Clark Jr. Encarnando el futuro del blues, el talentoso guitarrista justificó ese gigantesco rótulo con mucho virtuosismo y onda a través de su Epiphone. Dispara y apunta con una catarata de hits de su primer disco. Entusiasmados ante el show del moreno, con el sol como invitado principal, el programa anuncia a Keane. Ahí vamos.Tom Chaplin está afinado y la banda suena tan bien como su voz. Con “Strangeland” como escenografía, las baladas se suceden: “Everybody´s Changing”, “Bend and Break” a “Silenced By the Night”, pasando por la clásica y popular “Is It Any Wonder?”. Himnos heroicos a puño cerrado para chicas hippie chics que contrastan con lo que viene a tan sólo 100 metros: Mike Patton y su Tomahawk.

Mike Patton, líder de Tomahawk

Mike Patton, líder de Tomahawk

Al frente con su potente voz, Patton alterna con sintetizadores los altibajos experimentales de su banda y nos perturba desde el comienzo. Con bajos bien cargados de suspenso, nos regala “Mayday”, “God hates a Coward”, “Flashback” y “South Paw” entre otras. Camisa blanca impecable para el señor Patton, que dispara alaridos con furia y pasion. Con ezquizofrenia sonora dice en un precario español “Esto es tranquiiiiilo putos”, y continua bardeando en forma de agradecimiento. Se rie, se va y vuelve más loco que nunca para tocar una campesina “How Low Can a Punk Get” y se despide con “Just One More”. Todavía perturbados caminamos para ir a ver a Franz Ferdinand. Al instante nos ponen a bailar con “No you Girls” y la enérgica “The Dark of the Matinée”. Son riffs progresivos onda dance que desarman a cualquiera. El líder hace cantar “Do you want to” a la primera línea de fans y empachan al público con su eterno hit “Take me out”. Luego de “Outsiders”, con toda la banda subida a la batería, cierran el set con “This Fire”. Pero nosotros los vemos de reojo ya que el Claro Stage se está llenando de oscuridad para recibir a A Perfect Circle. Maynard James Keenan y compañía comienzan con un par de covers, “Annihilation” de Crucifix y una densa version de “Imagine” de Lennon. El cantante de trenzas postizas está agazapado en su tarima al fondo del escenario. Howerdel lidera el frente de ataque con su pianito de juguete y nos regala una clase magistral de guitarra durante todo el maldito show. El ex Smashing Pumpkins James Iha, serio como siempre, se escuda en sus hermosos y coquetos arreglos de guitarra y se fuciona a la perfección con el bajo de Matt McJunkins y la marcada y extraordinaria batería de Jeff Friedl. Todo el show es una clase maestra de metal alternativo y contundencia absoluta. Un taladro de alto vuelo con un set que dejó a todos con la boca abierta. “Blue” nos envuelve en sensaciones y se despiden con “The Outsider”, con toda la banda agradeciendo de rodillas ante la tremenda ovación de los presentes. Del otro lado está tocando Bad Brains, con un HR enloquecido en sus clásicos hardcore punk. En el Arena el rapero Nas hace mover nuestras manos y al aire libre Deadmau5, escondido en su cabeza de ratón, dispara sus multiples sonidos electrónicos. Es el momento del final del festival. Y para eso nadie mejor que The Black Keys.

The Black Keys

The Black Keys

Los americanos nos inundan de riffs pesados y empiezan el show bien arriba con “Howlin for you” y “Next Girl”. Mientras confirmamos que el rock no ha muerto, la dupla oriunda de Ohio rockea a full con temas como “Gold on the Ceiling”, “Money Maker” y una clase de blues con “Little Black Submarines”. Auerbach está encendido, toca como los dioses y canta con extrema pasión y soltura. Es cierto, suenan sucios y desprolijos, pero lo hacen tan bien que para el cierre, con una trilogía de oro (“Lonely Boy”, Everlasting Ligtht” y “I got Mine”), la gente se rompe las manos y los pies para aplaudirlos mientras bailan sin parar. Lollapalooza Chile 2013 cierra a lo grande. El festival por primera vez en su historia trasandina finaliza sin pérdidas. Son más de 150000 almas las que pasaron por el Parque O Higgins para disfrutar de un fin de semana para el recuerdo. Nosotros, cansados pero felices luego de la aventura, volvemos al subte que nos lleva derecho a soñar con la idea de que se vuelva a repetir. Hasta la próxima.

Por Juan Pablo López / Fotos: Lollapalooza Oficial