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Legado Ramone

La noche del 23 de septiembre, será una noche histórica para todos los fanáticos del punk rock y más aún de los RAMONES, ya que por primera vez en la vida, pisó suelo mendocino (¿Quién lo hubiera imaginado hace 15 años?), el bajista de la banda más importante de punk rock de todos los tiempos.

Es verdad que si bien C.J. no fue un integrante original, recordemos que ese lugar lo ocupó el enorme Dee Dee, personaje quien pasó de ser fan de la banda a convertirse en su bajista, gananadosé a fuerza de actitud, buenos coros y un gran aporte en los temas que le tocó interpretar, el cariño de todos los fans ramoneros.

Como era costumbre en la banda newyorkina, nadie brilló por su simpatía ni locuacidad en el escenario, y así fue como también se presentó el bajista y su banda, con simples anuncios de los nombres de las canciones, alguna que otra arenga pero no  más comunicación que esa para con la audiencia, que había concurrido en gran número.

Cerebro de Mono teloneando con grandeza punk rock

Cuando las luces de La Mala se apagaron casi llegando a las 23 hs y empezaron a caer cataratas de one, two, three, four… uno tras otro, sentí que el tiempo se había detenido por allá por comienzos de los 90s.

Si hacíamos una encuesta previa entre todos los fanáticos de la legendaria banda de punk, creo que hubieran elegido gran parte del setlist presentado por C.J. anoche. Blizkrieg Bop, Sheena Is A Punk Rocker, Pinhead, Commando, Glad To See You Go, I Wanna Be Sedated, entre otras tantas fueron parte del bloque clásico, mas el cover de The Velvet Underground, “I’m Waiting For The Man” y los estrenos del nuevo disco “Reconquista”,  como “Aloha Oe”, “What We Gonna Do Now”, “Ain’t Nobody’s Sweeatheart” y la escrita en honor al resto de los compañeros de banda, Joey, Johnny y Dee Dee, “Three Angels”.

Debo decir que para mi fue una noche soñada, genial, en donde previamente sabía lo que iba a sonar, porque escuché millones de veces cada una de esas canciones, pero cómo resistirte al soundtrack de tu vida, por un momento intenté poner distancia y observar el show desde otra perspectiva… pero eso duró tan poco como otro  “one, two, three, four… y no soporté mas estar quieto ante el encanto de esos sones, así es que corrí al pogo y continué con la psicoterapia…

Por: Federico Laspada

Fotos: Marcos Di Sparti