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La voz en el rock´n roll

Elvis Presley: una de las grandes voces de la historia del Rock and roll.

Cuando Iggy Pop escuchó por primera vez a Lou Reed pensó: este hombre no puede cantar, así que, cantemos todos juntos. Tanto Lou como Iggy no tienen grandes voces, sin embargo el timbre de sus voces es tan particular y la manera de cantar, el estilo, la impronta arriba del escenario, sus letras, su poesía y su música cruda, salvaje a veces, otras más fina y delicada, sus grandes melodías y quizá lo más importante su espíritu joven y rebelde resumen todo lo que un rockstar necesita. Ambos demostraron que para hacer rock´n roll no hace falta tener una gran voz o la voz de Sinatra, sino que, hay que cantar con onda. También demostraron que no hacen falta más de dos o tres acordes, pero sí, buenas letras y buenas melodías. Pero lo que más resalta en la obra rockera de su primera época, es que estos  dos grandes músicos, cantaban con el corazón. Le ponían sentimiento a la cosa. Le ponían pasión y dramatismo. Locura y cordura. La sana locura de dejarse llevar por el inconsciente y ofrecerlo al público con ternura como un ramo de rosas en llamas; decir I wanna be your dog y saltar del escenario y dejarse llevar por las manos de un público eufórico y extasiado no tiene parangón con el hombre sentado en una butaca de un lujoso teatro escuchando a un erudito acariciar en el piano las majestuosas melodías de Beethoven. O, en el caso de Lou y la Velvet Underground, explorar la oscuridad humana en canciones como Heroin o Venus in Furs y experimentar con un sonido que fusiona lo ancestral con lo moderno. Ambos demostrarían con el paso del tiempo que para cantar rock´n roll no haría falta tener una gran voz sino actitud, una gran voz, sino algo que decir, y decirlo de una manera tal, que abarcara y representara la juventud de una época.

En los sesentas cuando Los Beatles y los Byrds cantaban entonando cada nota  a la perfección con voces al frente y coros trabajados, Dylan con una voz rota y de borracho (casi no cantaba sino que recitaba aunque afinando con un temple con altibajos y un timbre únicos) su guitarra y su armónica y su poesía contestataria era un faro y un referente que todos admiraban asombrados.

Lou era una voz disidente por aquellos años y su música iba contra la corriente del mainstream, como lo fue Iggy a principio de los setentas tanto como cantante como innovador dentro del rock abriendo y fundando el camino del punk rock.

El rock ha tenido grandes voces desde Elvis, Little Richard, John Lennon, Sandro, Charly García, Spinetta, Cerati, el Indio Solari, Roy Orbison, Tom Waits, Nick Cave, pasando por Janis Joplin, Joan Baez, Bonnie Tyler, María Gabriela Epumer, Fabiana Cantilo, Celeste Carballo, Freddie Mercury, Bowie, Eddie Vedder,  hasta Tom Yorke, etc, etc… algunas voces más ásperas y oxidadas y graves que otras, otras más pulcras y claras y nítidas, otras más versátiles y elásticas que otras y otras más agudas y aflautadas, y otras con un registro más amplio o más limitado, etc, etc…

En los ochentas y noventas preciosas voces como la de Morrisey y Robert Smith y Richard Butler y Jim Reid y Axel Rose y Chris Cornell y Kurt Cobain y Michael Jackson, Prince, Ian Brown, Liam Gallagher, Brett Anderson, Damon Albarn, Vicentico, Francisco Bochatón, Rodrigo Martín, Federico Moura, Miguel Abuelo, Joaquín Levingston, y muchos más dejaron su sello en la historia del rock marcado a fuego como verdaderos músicos que llevan el rock en las venas.

Gracias al rock, ya para cantar una canción quizá no haya que tener una gran voz como lo requería el jazz, o el R&B de los cincuentas o como lo requirió la bossanova, el tango, el folclore de los distintos países del continente americano, la música árabe, turca, e hindú populares, sí, requiere, en general, de una buena entonación, muchas de las grandes voces han flaqueado en vivo respecto de las grabaciones, otras en su desafinación han pasado inadvertidas porque oscilan entre afinación y desafinación.

A veces importa más lo que nos dice el músico, cómo lo dice, lo que nos hace sentir, la historia de la banda, sus melodías, su poesía, la actitud, que el público se sienta representado y encuentre su norte, que si el cantante canta fuera de tono, tiene una gran voz o no la tiene. Tal vez, una de las voces más auténticas de los anales del rock´n roll sea la de Johnny Lydon, un hombre que escupía rock, un hombre anárquico e inestable como la esencia del punk rock y de sus letras. También otro de los grandes gorriones es quizá el último Cohen, el de Old ideas y Popular problems, con esa voz que transmitía la palabra en una frecuencia destrozada, una voz curtida por el pucho y el alcohol, una voz que destila poesía y recita cada verso como si una barrica de oporto fuera partida al medio con un hacha y el alcohol se derramara e impregnara la cava de húmedos pensamientos, profundos y plenos, sutiles y oscuros.

Por Martín Reynals