Browse By

La fantástica noche del Niño Absoluto

cantante12

El pasado jueves 4 de Julio, en la sala azul del Centro Cultural Julio Le Parc se presentó el trío El Niño Absoluto. Una rara y bella fusión musical entre folclore, rock, jazz y tango.  La banda está formada por su compositor tecladista y guitarrista Facundo Silione, Juan Pablo Mauro en el bajo y Ernesto Pérez Matta en percusión, quien tiene una batería armada de manera muy especial, por ejemplo, el bombo no es uno clásico si no un bombo legüero acostado. Ernesto viene del folclore y su manera particular que tiene de tocar lo convierte en el ingrediente secreto de la banda.

Cementerio de Cachi es el segundo en la lista de temas, una canción perfecta, de una gran riqueza instrumental, que se traduce en una idea original y sorpresiva tanto en lo rítmico cómo en lo melódico. El estribillo es nostálgico ya a la luz del sol, ya a la luz de la luna: “…y en los adobes de Cachi seré un insecto”, cuando la canción llega a este verso da un giro de 360 grados y nos descoloca y maravilla. Una sala casi llena aplaudió a los músicos con alegría.

Otro de los temas que tocaron fue Bizcocho de anís, melancólica y tranquila balada con partes instrumentales que crean climas colgados con armonías muy bien trabajadas. María Vázquez dedicada a la mujer de Abelardo Vázquez creador de la fiesta de la vendimia fue otro de los rubíes que conmovió y mantuvo en vilo a los espectadores. En líneas generales las canciones son lentas y suaves pero nadie se quiere levantar de los asientos porque son tiernas y humildes y emocionan.

batero11111

Termina una canción y Silione invita a subirse al escenario a Leonardo Altavilla, pero antes de que aparezca el trompetista detrás del telón dice: “Nuestro invitado es un hombre que lo ha visto todo, que ha estado por todo el mundo, hasta luchó en la batalla de Chacabuco…”. Su particular sentido del humor pareciera estar en su extraña manera de componer. Entonces, Leonardo hace llorar su trompeta en La decencia de irte, un bolero fantasmagórico, melodramático.

Antes que la última hoja es la canción que más se destaca del resto por su estribillo terriblemente rockero, si el tema hubiera sido tocado con una guitarra eléctrica y distorsionada con notas más graves a modo de riff tal vez hubiéramos estado ante la presencia de una banda de rock pesado. Pero no, fue sólo un momento un poco más progresivo que el resto del tiempo.

jp4111

Llegó el momento de la última canción y El Niño Absoluto se despidió con Princesa azul, tal vez la historia de una niña que quiere crecer rápido y convertirse en una mujer digna de ser admirada. Si bien dijimos que todas las canciones son tranquilas y suaves, ésta última en ser ejecutada fue un susurro, el piano y bajo fueron apenas acariciados y Ernesto acompañó con la mbira, un instrumento de origen africano hecho de madera con teclas de metal.

Todos los que estábamos ahí despedimos a la banda ovacionándola de pie. Fue hermoso, fue ver a una banda de sonido arrabalero, de letras muy poéticas, escritas por Silione con un tono sombrío y arrebatado, ricas en lenguaje, tanto para describir un hecho de la vida cotidiana como para hablar de algún sueño, una fantasía o pintar un paisaje. No hay más que decir. Esperemos que su disco de estudio esté pronto entre nosotros.

Por Martín Reynals

Fotos: Azul Vittori