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JACO PASTORIUS y la peor noche de su vida

Bass iconoclast Jaco Pastorius (seen here in 1986) is the subject of a new documentary produced by Metallica's Robert Trujillo.

Mucho se habla el 21 de Septiembre en los medios con motivos de festejo del Día de la Primavera y del estudiante, pero pocos lugares recuerdan que ese día en 1987 en Wilton Manors, Florida, Estados Unidos fallecía Jaco Pastorius.

John Francis Anthony Pastorius, más conocido como Jaco Pastorius, nace el 1 de diciembre de 1951, Norristown, Pensilvania, Estados Unidos. Era un muchacho de Norristown (Pennsylvania) que, con métodos autodidactas, tomó un instrumento como el bajo eléctrico – hasta entonces algo nuevo- y lo convirtió en el motivo de su vida.

El bueno de Jaco investigó ritmos como el jazz y el funk y los plasmó en obras increíbles como: Hejira, el disco que grabó con Joni Mitchell; Jaco, con Pat Metheny; Land of the Midnight Sun, con Al Di Meola; y por supuesto Jaco Pastorius, su primer trabajo como solista que salió a la calle en 1976. Sin embargo, al mismo tiempo que se consolidaba como “el mejor bajista del mundo”, Pastorius comenzaría a descarrilarse con todo tipo de excesos.

3034-jacoAsí fue como en una de sus noches más rebeldes, más precisamente la del 11 de septiembre de 1987, Jaco intentó sabotear un concierto de Carlos Santana, donde tocaba en ese momento Alphonso Johnson, bajista a quien había sustituido 11 años antes en la banda Weather Report. Después de ser expulsado de la presentación,  se dirigió a un bar de la zona, donde también fue retirado a la fuerza tras alborotar y querer sabotear otro concierto que allí se realizaba.

Jamás nadie pensó que en aquellas horas comenzaría la tragedia. Ni siquiera el guardia de seguridad que le tocó desalojar a Pastorius del bar: le propinó una paliza tan grande que lo dejó en estado de coma, con varias fracturas faciales y daños en el ojo derecho y el brazo izquierdo. Pocos días más tarde, Jaco sufrió un derrame cerebral que acabó con su vida. El vigilante fue condenado a 5 años de prisión, pero sólo cumplió 4 meses.

Por Jero Frustaglia

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