Browse By

GUSTAVO CERATI: El principe no se da por vencido

CERATI3¿Te acordás Gustavo cuando apareciste en nuestras vidas allá por 1983? Vos y tus secuaces, además de esos raros peinados nuevos, tenían un sonido novedoso, una puesta en escena inusual y una calidad musical sorprendente. Desde ese momento Gustavo, todo para nosotros comenzó a verse más claro.

Pero fue tu voz la que nos enseñó que siempre hay algo oculto en cada sensación. Con ella nos mostraste un paisaje soñado, con ella sacudiste nuestras sólidas tristezas, con ella nos vendiste libertad y respondiste a un llamado casi urgente; el rock nacional, atrapado en una lucha acústica y anti militar, precisaba de una sobredosis de desfachatez y optimismo. Y tus canciones Gustavo, nos vendían eso;  la afrodisíaca sensación de poder cantar estribillos frescos y livianos: ¡Oye, te hacen falta vitaminas!

Habías llegado justo a tiempo Gustavo. Caíste como un ángel eléctrico directo al corazón de una generación confundida y quebrantada. Nos trataste suavemente.

Con el segundo disco apareció tu magia: Danza rota, Ecos. Y las ventas comenzaron a crecer aceleradamente. Tu carrera se consolidaba. No era nada personal, pero si no hubiese sido por tu talento, la ciudad de la furia todavía estaría desolada.

Gustavo CeEn 1986, siempre con la colaboración del Coronel Bosio y el comandante en baterías Charly Alberti, emprendiste la operación “Signos”: cruzar la cordillera para salvar los oídos entumecidos de Chile, Colombia, Perú y Venezuela. Estabas en camino Gustavo. Eras el rey de Latinoamérica, el Conquistador. El líder de un nuevo movimiento cultural llamado: “Sodamania”.

Años más tarde, con tu notable ejército de músicos, pisaste el imperio yanqui para grabar uno de tus mejores discos:“Doble Vida”. Tocaste en Los Angeles ante miles de personas, competiste en los premios Mtv cuando la Mtv latina todavía no existía, y mientras continuabas vendiendo millones de discos en toda Latinoamérica, pasaste sin sobresaltos el temblor de los ochenta.

Llegaba una nueva década, y con ella, la experimentación sonora. Con trabajos como Canción Animal y Dynamo, tu música parecía dispuesta a volar nuestras cabezas. Pero era el momento de descansar un poco de la guerra, el momento de disparar la secuencia inicial de tu carrera solista.

Estabas tan feliz Gustavo, que mientras los cristales de amor amarillo corrían por tu cielo, nos dijiste con un pulso lento y suave: “Es que la vida es gas y es tan dulce traspasarla”. Tu alegría era inmensa. Te mudaste a Chile, fuiste papá de Lisa y Benito, sacaste tu primer disco solista, y te juntaste con Melero para grabar un trabajo que con los años se transformó en un disco de culto.

Después de un par de años de hacer zoom sobre tu vida, llegó el momento de retomar el sueño stereo. Sacaste un disco maravilloso, giraste nuevamente por todo el país, y volviste a viajar a los Estados Unidos para grabar y ofrecer un concierto memorable. Lo advertiste sabiamente, nos diste música para volar.

Hasta que a mediados de 1997 el equipo dijo basta. Después de una gira millonaria, la revolución que iniciaste allá por 1983, terminaba con éxito. Estabas exhausto y triste, pero motivado por tus demonios creativos que no dejaban de acecharte.

cerati-gal13Luego de pasar un tiempo en el ojo de la tormenta, retomaste tus planes solistas. Te acordás Gustavo. Te uniste a tres músicos chilenos no profesionales para constituir Plan V, un proyecto de música electrónica. Tocaste junto a Andy Summers para ser un The Police por un día. Grabaste un par de discos junto a Flavio Etcheto, pero seguías con ansias de poder. Tu cabeza hacía cosas imposibles. Creabas, creabas, y no dejabas de crear.

En el 99 con tu segundo disco solista, nos sumergiste nuevamente en tu magia con una bocanada de canciones maravillosas. Actuaste + que Bien en una película independiente, y nos demostraste con 11 maravillosos episodios sinfónicos, que tu voz seguía intacta. Estabas en llamas Gustavo.  Siempre en el aquí y ahora, confirmando tu eterna cicatriz en nosotros.

Con los años pasaron los multi premiados “Siempre es hoy” y “Ahí vamos”, hasta que te vimos volver con Soda para realizar la descomunal gira de 22 conciertos en nueve países. Tiempo al tiempo de volver a celebrar. Era impresionante Gus, no parabas de romper records.

Un año después,  sacaste tu más reciente disco. Una sucesión de historias condimentadas con el mejor folk-rock, para transmitir algo que solo que vos podías: Fuerza Natural. Con esta fuerza, luego de ganar una decena de premios nacionales e internacionales, decidiste presentarte nuevamente en vivo por toda Latinoamérica. Seguías marcando tendencia Gustavo, seguías creciendo a pasos agigantados.

Gustavo2Hasta que un día pasó lo más triste. Durante esa gira, un fatídico 15 de mayo, se apagaron las estrellas para muchos. Luego de un concierto memorable en Caracas, el ritmo de tus ojos bajó lentamente y sufriste un ACV que con los días te dejó suspendido en el tiempo. Caía el sol sin previo aviso Gustavo.

Hoy, después de tres años de partes médicos y traslados, es tu amor lo que sangra. La terapia de amor intensiva de los miles de fanáticos que rezan por tu recuperación, hacen que sigas dando vueltas por el universo. Te esperamos Gustavo. Porque un hombre alado prefiere la tierra, porque si algo está enfermo está con vida, porque aún seguimos soñando. Fuerza Gustavo. En tu corazón todavía queda tanto por decir.

 Por Juan Pablo López