Browse By

FIEBRE DE UN DOMINGO FUNKY Y ALTERNATIVO

En el marco del ciclo organizado por el MIMM (Movimiento Independiente de Músicos Mendocinos) el Teatro Independencia volvió a vibrar con música de pura cepa en una noche donde el funk y el rock alternativo presentaron propuestas de gran calidad y radiante variación melódica.

10177281_688629844528702_1862041425_n11111

Los primeros en subir al escenario fueron los Jungle Fever quienes de la mano de Mariano Segura, cantante, compositor y tecladista de la banda nos entregaron un puñado de tremendas canciones llenas de electricidad en distintos tempos que nos hicieron recordar a Stevie Wonder y Michael Jackson.  Mariano con su look superfunk, sus rulos, su camisa y pantalones coloridos y sus gafas imponentes demostró ser un frontman de enérgico carisma vestido en una sana locura extraordinaria. Acompañado de grandes músicos los Jungle Fever tocaron canciones de su primer disco de estudio llamado Exploración; algunas en inglés, otras en castellano, fueron cantadas con ese timbre particular y una voz que a veces parece tiritar y otras desemboca en gritos agudos de alta frecuencia. Una de las canciones que más pareció cautivar al público fue Pantera Negra. Mariano pidió a la gente que bailara en los pasillos pero la timidez pareció aplacarlos, sin embargo, respondieron con fuertes y selváticos aplausos.

Luego llegó el turno de Melodítica, quienes impulsados por su sonido alternativo, sus oscuras canciones de gran suspenso como Retrato de una ninfa, las armonías de Superman cuya melodía alegre y melancólica te transporta y te conmueve y su letra crítica del hombre que construye su poder entorno a la debilidad de los demás, los fabulosos arreglos de guitarra en Película con un slide que parece deslizarse sobre un recóndito témpano de hielo, desparramaron sobre el escenario un estilo de hacer rock con una actitud en constante evolución.

10172644_688630127862007_1363940239_n1111

Las voces de Demian Sakura y David Sevillano, cantantes y guitarristas de la banda se articularon a la perfección en cada momento y los instrumentos se fusionaron como cuerpos llenos de amor y deseo sexual. La energía que Melodítica expandió fue gratificante porque fue el trabajo de arduos días de ensayo y largas horas de sondeo musical.

No sé qué tienen estos muchachos que te transportan al Calvario y al Paraíso en un instante impensado e imprevisto mientras desarrollan su obra melodiosa ya para el pecador obstinado, ya para el corazón desgraciado.

Melodítica se llevó su aplauso, bien merecido y  bien ejecutado y la noche se despidió pintada de colores y notas musicales.

Por Martín Reynals

Ph: Jerónimo Frustaglia