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Fernanda Alemán y Tobogán Andaluz en Parador Burzako

Tobogán Andaluz

Luego de una seguidilla de días lluviosos, el domingo pasado 3 de diciembre, salió el sol para recibirnos en Parador Burzako y hacernos pasar una tarde más que agradable.
Fernanda Alemán fue la encargada de abrir el show junto a su banda y de transmitir muy buena vibra, pese a algunas fallas técnicas en el sonido (acoples), durante los primeros temas.

Fernanda Aleman

Al comienzo, el escaso público, un tanto tímido y distante se fue volviendo más entusiasta con el correr de las canciones y luego de que Fernanda les hiciera señas para que se acercaran al escenario: “Somos pocos y nos queremos mucho”, dijo la cantante simpáticamente.
La songwriter hizo un breve repaso de su penúltimo disco para luego adentrarse en su más reciente trabajo discográfico llamado “QUE”.
Una de las canciones en sonar fue “Plantita”, una especie de homenaje a la montaña y naturaleza mendocinas, la cual fue teatralizada por Ro Iniesta delante del público, junto al escenario, quien desplegó una manta blanca que albergaba una pala, guantes de jardinería, una maceta, tierra, agua y una planta, y, mientras los acordes se ibansucediendo, dicha planta comenzaba una nueva vida.


Después llegó el turno de Tobogán Andaluz.
Facu Tobogán, líder y cantante de la banda platense, pidió que apagaran las luces y desde el primer acorde al último no pararon de tocar un segundo, sin intervalos y casi sin decir palabra, se comunicaron con el público a todo rock´n roll.

Tocaron más de una hora y media una pila de canciones de alto voltaje como Lo que más quiero, Viaje de luz, Alfonsina en Marte, o Las naves espaciales. Fue una revisión por toda su carrera, muy intensa y enérgica. Mientras Facu rasgueaba su guitarra vigorosamente, se movía de un lado a otro del escenario y el clavijero de su guitarra parecía rozar al bajista. Una canción detrás de otra sin vueltas ni rodeos, a todo furor, hasta que llegó el
último tema: un homenaje a Joy Division que parecía no tener fin. Facu se descuelga la guitarra, agarra unas baquetas y acompaña al baterista, luego lo abraza y canta a su oído, se apoya contra la pared y escupe melancólicamente las últimas melodías y palabras y poesía de la noche. De repente, alguien acerca su celular al micrófono y ciertos ruidos empiezan a filtrarse y el último tema muere en una agonía psicodélica y extraña.
La banda, que actualmente se encuentra de gira y pasaran por Chile, Perú y México hizo bailar al público alocadamente, cantar a más no poder y llevó sus mentes de viaje por túneles sinuosos a gran velocidad. Con esa fusión de punk rock y folk rock y sus letras irónicas y metafóricas, Tobogán Andaluz, dejó su marca en Parador Burzako y tatuó a fuego a un público que va de la adolescencia a los treinta y pico de manera tal que las canciones se fueron sonando en sus cabezas después del show y quizá, sigan repiqueteando por varios días más.

Por: Martín Reynals
Fotos: Flor Mur