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Entrevista local: Mariana Paraway

Por Juan Pablo López

Fotos: Dotz – M. Waisman – M. Guerrero

La vida de Mariana Paraway es tan interesante como el sonido de sus canciones. Esta cantante con esencia rockera nació hace 31 años en General Alvear y pasó la mayor parte de su infancia en La Pampa, lugar donde aprendió a tocar la guitarra y en donde vio por primera vez a Babasónicos, Illia Kuriaky y Juana La Loca. Al terminar la secundaria, volvió a Mendoza para estudiar Licenciatura en Guitarra en la UNC y, al llegar, se incorporó como guitarrista a Prismal, su primera banda de rock. En el 2001 formó junto a 4 amigas Glamour, y en 2009, luego de terminar el Profesorado de Música, comenzó su carrera como solista. Hoy, con la salida de su primer disco llamado “El Tiempo”, un trabajo con 13 piezas íntimas en las que sobresalen el sonido puro de su guitarra y la dulzura atrapante de sus melodías, admite que sueña con viajar para mostrar al mundo su arte y que la gente se enamore de su voz.

¿Te acordás de tus primeras canciones?

Mi primer tema lo hice con una amiga. Era un día de lluvia y nos pusimos a componer en base a un poema que ella había hecho. Tenía un estilo “Ella baila sola”, y cantábamos en gallego (risas). Después hice una canción de cuna para el hijo de una amiga. Y luego en 2008, mientras estaba en Prismal, empecé a componer algunas de las canciones que toco ahora.

¿En qué momento empezaste a mostrar tus melodías al mundo?

Empecé como Mariana Paraway en el 2009. En el primer show hice 5 temas míos y dos covers. Era un evento llamado “La Imagen Accesible”, en un local muy chiquitito en la Galería del Sol (calle Las Heras). Me acuerdo que temblaba, nunca había tocado sin banda, me sentía como desnuda, sola con mi guitarra. Pero luego de algunos minutos empecé a darme cuenta de que había nacido para estar arriba del escenario. A partir de esa noche no paré nunca más.

Si tuvieses que definir el sonido de tus canciones, ¿Cómo lo harías?

No lo defino, yo hago lo que me sale. A mí las canciones me nacen del corazón, no me propongo hacer algo en inglés o algo en francés, compongo realmente como me sale. Ahora estoy probando un poco más. Me paso al piano y empiezo a buscar otras cosas, porque sino uno se empieza a aburrir. Ahora estoy tocando violín y charango. Se trata de ir descubriendo cosas. Si yo me defino en un estilo me encierro y después no podés salir más.

¿Cuáles fueron los artistas que te influenciaron para elegir esta carrera?

En casa mi vieja escuchaba Víctor Heredia, Pablo Milanés, Sergio Denis, María Creuza y muchas cantantes brasileras. Todo eso te va quedando. No me puedo olvidar de las Ardillitas, los Parchís, Xuxa. Después tuve la etapa hippie, metalera, punk. Mi primer Cd fue Dookie de Green Day.  Pero para mí fue muy loco encontrarme con Mtv. Ver que existía Nirvana, Babasónicos… Me partió la cabeza.  Si hoy soy lo que soy, es por Babasónicos. Elegí vestirme así, tocar la guitarra y usar estos anteojos por ellos.

¿Seguís escuchando música como cuando eras chiquita?

Poco. Pongo música cuando estoy haciendo algo, cuando limpio, cocino. Yo al trabajar mucho con niños, cuando llego a mi casa lo único que quiero es silencio. Me gusta buscar ciertos artistas. Ahora estoy escuchando a un músico de Islandia que se llama Olafur Arnald, es increíble. Y en París vi a Junior Boys, una de mis bandas preferidas, ellos hacen música electrónica pero muy soft, y son realmente geniales. También me gusta mucho Johana Newson.

¿Qué opinás de este momento de la música?

Para mí está bueno que hoy la gente pueda grabar un disco en su casa y vender millones. Pero al mismo tiempo sabemos que está lleno de productos. Ahora ni siquiera sabés si ese que se hace el rockero, es o se pintó el pelo para parecerlo. Pero más allá de la pinta o de la música, lo que está mal es lo que generan los medios, lo que nos hacen consumir. Todos sabemos lo que dura la fama. Lo que hay que buscar es  estar mejor con uno mismo.

¿Cómo fue la experiencia de grabar tu primer disco?

Primero lo grabé en mi casa, con los sonidos de los pajaritos y otras cosas. Me encantaba, pero de repente se escuchaba una frenada de un bondi (risas), asique le pedí a mi amiga Agustina Becares que me preste su sótano. Fue grabado y mezclado por Gastón Castelli, mi marido.

¿Cuáles son tus objetivos inmediatos?

Estoy empezando con la preproducción de mi próximo disco. Con este nuevo trabajo quiero dar un paso más allá. Va a estar producido por Carlos Beguerie y por Daniel Vinderman. Ahora empiezo  con las maquetas, tengo 11 temas nuevos. Hay guitarras, charangos, piano, canto en francés, inglés, castellano. Tengo pensado ponerle “Bi”, porque yo soy como bastante bi. Soy como muy ñoña, y a la vez no. Siempre tengo como duelos internos de ser la señorita maestra, o ponerme un escote, y con la música me pasa lo mismo.

¿A que apuntás con tu carrera?

Mi sueño es viajar, tocar por todos lados y aprender a  tocar muchos instrumentos. Me gustaría irme a Europa un tiempo, solo un tiempito porque soy de extrañar mucho, pero  viajar por ahí y tocar: al final eso es lo más valioso.

Para escuchar sus canciones podés acudir a: myspace.com/marianaparaway