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Entrevista con Julio Moura: “A la vida hay que hacerle el amor”

Dos de la tarde del viernes 15 de julio. Me encuentro en casa llamando a Julio Moura, guitarrista y fundador de Virus, esa banda que marcó a fuego la generación post Malvinas y que irrumpió en nuestros oídos con su habitual frescura y sensualidad, en un momento de momificación cultural por causa de la dictadura. Después de intentar varias veces, Julio me atiende de muy buen humor. El no acostumbra a dar notas por lo general, pero accedió en exclusiva para nosotros porque dice que con Mendoza tiene algo especial. ¿Se lo dirá a todo el mundo? ¿O será un destino circular? No sé, lo cierto es que después de media hora de charla y a 30 años de la edición de Wadu Wadu, su disco debut, podemos confirmar que Virus se encuentra más vivo y visceral que nunca. Y si no, compruébenlo ustedes mismos.
A 31 años de su nacimiento, ¿Cómo se encuentra la banda hoy en día?
Este es un momento muy lindo para nosotros, estamos muy vivos y felices. La banda está disfrutando mucho, haciendo temas que antes no hacíamos. Con la gente seguimos teniendo algo muy especial. Estamos en una etapa en la que somos consientes que vivimos de lo que nos gusta, y eso nos pone muy bien.
¿Se siguen divirtiendo arriba del escenario?
Por supuesto. El humor siempre estuvo muy ligado a lo que somos nosotros, a nuestra forma de ser. Es nuestra actitud hacia la vida en general. Yo creo que el día que se pierda eso, no podríamos tocar más. Tenemos 30 años de escenario y nos seguimos divirtiendo mucho.
Volviendo un poco a Wadu Wadu. ¿Cuánto les costó llegar a grabar ese disco?
Fue una época de mucho sacrificio. Viajábamos en colectivo de La Plata a Capital con los instrumentos, tocábamos todos los días, con frío, calor, y si bien éramos rechazados al principio, de a poco empezó a venir cada vez más gente a los recitales. Al poco tiempo vino el periodismo, después las productoras, y en un abrir y cerrar de ojos, estábamos grabando el primer disco. Es decir, hubo un rechazo, pero al mismo tiempo había algo que atraía.
¿Cómo era salir a tocar en vivo en esa época?
Para nosotros era como salir a la cancha en Primera B Nacional. Había que salir a ganar, porque teníamos muchas ganas de expresarnos y veíamos que la banda sonaba bien. No contemplábamos tanto la situación del entorno, sino que salíamos a mostrar lo nuestro. Así nos fue en el festival Prima Rock del 81, cuando nos empezaron a tirar naranja y nosotros no paramos de tocar un segundo. Teníamos ganas y fuerzas para insistir. Queríamos vivir de eso y era lo que amábamos. No me imagino hoy en día siendo escribano, me jugué la vida con esto.
¿De dónde venía esa curiosidad tan marcada que tenía Virus por lo moderno?
Nosotros viajábamos mucho, además teníamos amigos y contactos afuera que nos traían música. Después en el 79 vimos a The Police en Obras y había 400 personas. Creo que inconscientemente había una búsqueda, pero si me preguntas cuales eran las influencias, te puedo decir todo, y si me preguntas cual es el estilo de Virus, te juro que nunca lo voy a saber.
¿Cómo plasmaban esas influencias en las composiciones?
La mayoría de las composiciones eran de Federico y mías. Tanto él, como Marcelo, como yo, si bien éramos muy diferentes en algún punto, cada uno tenía su rol. Federico tenía esa cuestión más estética, más moderna, y tenía mucha noción de todo eso. Para componer era maravilloso. Nos peleábamos, nos reíamos. Él me decía “acá no podes hacer un Si”, y yo le decía “si, mira como lo hago”.
Quizás, el hecho de no seguir ciertas reglas, ayudó a que su música sea tan particular.
Es cierto que nuestra música nunca tuvo un alto nivel de virtuosismo, pero lográbamos trasmitir todo de una manera muy visceral. Los nuestros son temas simples, pero al mismo tiempo tienen algo muy especial. En el momento no pensábamos en qué tipo de música estábamos haciendo.
¿En que disco la pasaron mejor?
Wadu Wadu fue maravilloso porque fue el bautismo de todos en un estudio, en todo lo que tiene que ver con una grabación. Pero todos han sido muy divertidos. Grabamos varios discos en Nueva York, y al estar en contacto con gente que no tenía nada que ver con nosotros, todo siempre terminaba en situaciones muy fantásticas.
¿Qué se escucha hoy en día en casa de los Moura?
Hace unos días fue mi cumpleaños. Vinieron amigos, Marcelo y mi madre. Ella agarró el piano, Marcelo el bajo, y yo agarré la guitarra. Tocamos tangos, folclores, milongas, un poco de todo, porque más que sentarnos a escuchar un disco nos divierte tocar. Yo desde hace un tiempo escucho muy poca música. A mí me gusta componer, mi casa siempre fue un lugar de trabajo, y por ahí me paso 20 horas en mi estudio casero y después me dan ganas de hacer otra cosa. A veces cuando salgo a cenar y ponen música, me quedo escuchando y pensando en el Do natural que están haciendo mientras me como una papa frita.
¿Sentís que hace falta una figura como Federico en el rock nacional?
Siempre se extrañan figuras como Federico, Miguel Abuelo, Luca Prodan. Se siente la falta, pero también hay que ser consientes de que cambio todo en relación a cómo eran las bandas, como eran las figuras, o el frontman. Hubo una época en que las figuras eran las bandas, después los solistas. Ahora yo creo que por ahí falta un poco de personalidad, pero no hablo por la falta de Federico. Él lamentablemente no está y nadie más que nosotros sabe que se fue alguien muy especial. Lo extraño, sigue siendo una motivación para mi vida, pero bueno, nosotros hicimos un duelo y seguimos acá. A la vida hay que hacerle el amor.
¿Cuál es el triunfo más grande de Virus?
Hemos hecho una obra de muchas canciones  y hemos sido coherentes en como ejecutarlas arriba del escenario. Pero como logros te puedo nombrar la creatividad, la búsqueda de cosas nuevas. Y por otro lado también es un logro la continuidad que hemos tenido para mostrar nuestra obra. Nosotros no paramos nunca, después de 30 años esto sigue vivo, y haber hecho algo que todavía se puede escuchar, es algo que nos pone muy orgullosos.