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Entrevista con BIGOTE: La banda que regresó de la muerte

Por Martín Reynals

Me dirijo hacia la sexta sección. Domingo por la tarde. Mucho frío. Llego a la dirección que me habían indicado y me encuentro con dos de los integrantes de la banda bajando instrumentos de una furgoneta. Les doy una mano y los llevamos hacia la sala de ensayo. De a poco van cayendo el resto de los músicos. Y hay uno, como siempre, que llega tarde. Cada músico se ubica en su lugar y comienza el ensayo. Escucho atentamente la primera canción. La tocan de vuelta porque uno se equivocó. Siguen con otra. ¡Cuánta complacencia! Siento admiración por los Bigote. Percibo la pasión con la que tocan. Llevan el ritmo en el alma. Me siento un espectador privilegiado. Estoy compartiendo el íntimo momento en que confluyen las ideas. Cada uno ejecuta su instrumento con una fuerza misteriosa incalculable. Pienso que la sala de ensayo es un intenso laboratorio de sonidos. Después de tocar una hora, se toman un recreo: mate + tortitas. Hacemos la entrevista. Reanudan el ensayo y yo me voy exaltado silbando una de las mágicas melodías de Bigote.

¿Cómo definirían el estilo musical de la banda?

 

Marcos: Creo que al día de hoy no nos hemos planteado que estilo hacer. Fue lo que fue saliendo. El Colo y yo armamos la parte compositiva de la canción y una vez que llega a la sala de ensayo se hace pelota en mano de todos. No hay un planteo estilístico de decir bueno, vamos a hacer esto, vamos a hacer aquello, no, es como que nos juntamos y decimos vamos a hacer… música.

Colo: Los estilos se terminan de formar en el ensamble con la banda. Por ahí sale un  tema medio híbrido, lo traemos acá y el Juan dice este tema tiene clave de candombe o de zamba brasilera, entonces eso se acomoda y va tomando otra identidad.

 

¿Qué influencias tienen?

 

Colo: Tenemos influencia de muchos estilos folclóricos pero no sólo nacionales sino de otros lados también (el bluegrass, el blues, el jazz, la polca, el folclore latinoamericano). Y estos estilos los fusionamos dentro de un formato canción. No hacemos una chacarera, si no que, de repente, en una canción hay una base de chacarera. Es un recurso para darle color a la canción.

Santiago: No estoy de acuerdo (risas).

 

¿Y las letras?

 

Marcos: Hay una gran parte del mundo que se mete en nuestras canciones que no tiene que ver por ahí con la música sino con el imaginario de la poética que cada uno va formando en su vida: lo juegos que uno hizo cuando era niño, los primeros libros que agarraste, las historietas…

 

He notado un gran sentido del humor en las letras…

 

Juan: Sí, hay algo lúdico en las letras.

Marcos: Pero eso tiene que ver con que no nos tomamos el mundo en serio (risas)

Juan: El delirio como estilo de vida. Pero hay que saber parar y poner límites porque si no uno se va y… Eso lo vi muy potenciado por el Colo y el Marcos que tienen esa capacidad de jugar eternamente con algo y llevarlo a un lugar sin límite en cuanto a delirio y  en cuanto a resignificación constante. Todo puede ser dado vuelta y significar algo sumamente abstracto y se traduce en las letras. Se ve como algo loco y divertido: la forma en que ellos se toman el escribir y jugar con los conceptos, y desarmar y romper.

 

¿Han salido de gira?

 

Colo: Fuimos a tocar a Malargüe.

Marcos: Fue un toque re lindo. Tuvimos público y éramos como una banda desconocida.

Colo: Y a la noche, cuando volvíamos, íbamos en una Traffic y a eso de las 4 de la mañana tuvimos un accidente entremedio de San Rafael y…

Marcos: En el divisadero, la clásica.

Colo: Volcamos, por suerte no nos paso nada.

Santiago: Solamente cobramos el seguro (risas).

Colo: Y salió la noticia de que nos habíamos muerto todos y no nos había pasado nada. Teníamos raspones algunos, algún golpe, pero nada grave.

Santiago: Se murió banda de música que venía de tocar…

Marcos: Además, éramos una banda de música infantil (risas).

Colo: ¡Eso fue buenísimo! Tocábamos un sábado y salió una nota en el diario ese sábado, con toda la información correcta de la banda y el domingo al mediodía, después del accidente, salió en el mismo diario una nota con todo mal: el nombre de la banda, lo que hacíamos y que nos habíamos muerto (risas).

¿Qué piensan de la movida musical en Mendoza? ¿Creen que ha cambiado en los últimos años?

 

Santiago: Para mí lo que ha cambiado es que hay más lugares donde te dejan tocar y por lo menos no tenés que pagar para tocar. Y como hay más lugares para tocar es más fácil difundir tu música.

Juan: Lo que yo veo es que ha habido un lindo crecimiento en cantidad de propuestas. Hace unos 6,7 años, vos agarrabas el diario y todas la bandas por lo menos las habías sentido nombrar. Y hoy me pasa que agarro el diario y veo nombres de bandas que me resultan absolutamente desconocidas y son bandas que tienen su movida, su público. Lo que me parece que está bueno es que se ha abierto el juego, por una serie de factores, creo que en eso ha tenido algo que ver la Facu de Música Popular. Lo veo cómo algo positivo porque las herramientas musicales llegaron a mucha más gente.

Marcos: También empezó a existir una movida under. En general nosotros como músicos y el público estamos todos más abiertos a lo que venga. Y las propuestas muy marcianas están teniendo linda entrada en la gente. La gente está más abierta.

Colo: Se está diversificando un poco la movida. Y me parece muy importante a nivel cultural. Uno le da más cabida a otros estilos y creo que eso abre la cabeza a todo el espectro de la vida de una persona.

Juan: Y sin duda tiene que ver con el trabajo y la convicción de mucha gente que no tuvo miedo a abrazar la música como su actividad principal. La música ya no es el hobby de mucha gente sino la actividad principal. Nosotros particularmente perdimos el miedo a volcarnos a la música y eso genera un circuito donde el público comienza a confiar un poco más porque ya es gente que se dedica, entonces, de alguna forma ese trabajo más allá de los gustos personales, por ahí vas a ver bandas que quizá no te gustan mucho, pero ves que hay un laburo bien hecho y eso el público lo reconoce. Y eso está re bueno.

 

Integrantes:

 

Marcos Salas: Guitarra migratoria y voz.

Bruno “Colo” Rubia: Guitarra pal otro lado y parloteo.

Juan Martínez: tamborileos y platillos.

Santiago Marino: Guitarra electrificada y coreografías

Manik: Violín y piruetas espirituales

 

 

 

 

Los datos del toque:

 

Sábado 30/06

22horas

Auditorio de radio Nacional (Av. Emilio Civit 460)

Entrada gratuita

 

Se puede escuchar por la radio AM 960  FM 97.1

También online desde la página de la radio.

 

Para esta ocasión los estarán acompañando:

Diego Araneda: Contrabajo superpélvico

Sebastián Aporta: Bajo eléctrico y sex appeal