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Eliades Ochoa y su fiesta cubana en el Bustelo

 

Buena Vista Social Club fue un legendario club social nacido en La Habana, Cuba, que se formó con la intención de mezclar talentos artísticos de la isla y ofrecerlos al mundo. La noche del miercoles 12, de la mano de Eliades Ochoa, uno de los últimos sobrevivientes de este fantástico grupo, la Buena Vista estuvo presente por primera vez en nuestra provincia ante una enorme multitud que, aunque tibia y distante en la primera parte del show, pudo con el correr de las canciones poner al Auditorio Ángel Bustelo candente.

Después de esperar algo más de una hora para el comienzo, arrancó el esperado concierto. Sin escenografía, sin detalles decorosos, pero musicalmente impecables, los 8 integrantes de la banda se mantuvieron durante todo el recital en sus lugares, demostrando que para ellos sólo se trata de transmitir sus sonidos natales para contar sus fantásticas historias de vida.

Para ello, Eliades y su ajustado grupo, recorrieron con carisma y profesionalismo, guarachas, boleros, y la infaltable guajira. Y aunque ya no estaban Compay Segundo, Rubén González, o Ibrahim Ferrer, todos originarios del movimiento ya fallecidos, las trompetas con aroma Caribe, las percusiones salvajes, y el swing corajudo del típico pulso del bajo cubano, hicieron que el espíritu original de la Buena Vista estuviera presente en canciones como “Guantanamera”, “Candela, “El Carretero”, “Chan Chan”, “El cuarto de Tula” y “Píntate los labios María”.

La gente tardó en responder, tal vez las sillas dificultaban el baile, o quizás a Mendoza le falte sabrosura, pero lo cierto es que recién sobre el final, cuando un grupo de chicas subió al sobrio escenario  para bailar junto los músicos, el público comenzó a vibrar.

El show, corto y eficiente, resultó sobrado en ritmo y talento, y demostró que la música cubana aun sigue de fiesta por el mundo. “Hasta pronto, hermanos todos”, dijo Eliades, y Buena Vista para todos.

 

Por Juan Pablo López

Fotos: Jerónimo Frustaglia