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El show de Juana y sus hermanas

IMG_0417wAquí está Juana, recreando sus mil caras como en su antiguo programa televisivo. Sólo que esta vez está en el Le Parc, ante una audiencia que obligó, como nunca antes en este recinto, a realizar una doble presentación. Las localidades están agotadas, miles son las caras, y pocos los problemas de sonido que la propia Juana se encarga de decorar. Programa con soltura, viste de rojo, humoriza sin inmutarse, no se arrlegla, está sola y vive sola en su mundo que, sin dudas, parece gustarle a todos. IMG_0445wGraba arpegios de guitarra, chilla como una niña y demuestra versatilidad en cada capa de voz que inserta. Parece un pulpo indie que pedalea voces con wah wah sabiendo perfectamente lo que hace. La aplauden. Dice: “Para el ego hace bien, para uno está mal”. Ladra con fuerza como el perro del vecino. “Calllen a ese perro” así volvemos a la paz. Cuenta que estuvo tres horas en las termas de Cacheuta, por eso está planchada. La gente sigue parada, nunca hubo tanta marea en la sala Cirular. Estamos en Tierra Santa. Agradece por las palmas, delira al publico, no le da el gusto a los pedidos y continua derrochando sus raras melodias. Nos habla de la violencia del progreso, salvense quien pueda, graba e improvisa con sus voces celestiales. Se va y vuelve. Pide asistente, imita a un bebe y cierra con “Quien” (tema que le dedicó a su hija), para hiptnotizar una vez más con su teclado y rockear un final que logra romper nuestras manos. Una vez más, Juana confirma su grandeza y cierra con un beso cálido, dulce y polifuncional, así como cada una de sus canciones.

Por Juan Pablo López / Fotos: Jerónimo Frustaglia