Browse By

EL DÍA QUE ELVIS COMIÓ EN MC DONALD’S

Elvis_03Todos sabemos que los artistas de rock, cuando alcanzan el status de estrellas, tienen que cambiar involuntariamente ciertas costumbres y hábitos para no ser acosados por sus fans. Algunos pueden vivir con eso por el resto de sus días, pero otros, como en el caso de Elvis, a veces deciden enfrentar la realidad y presentarse como personas comunes.

Esta historia transcurrió a mediados de los 70, cuando el Rey del Rock and Roll pasaba sus días en Graceland, la mansión que le compró a sus padres en 1957, y que ahora compartía con su novia Linda Thompson.

Por aquellos días, las salidas de Elvis se programaban con anticipación y se planificaba todo, hasta el más mínimo detalle. Con la intención de mantener la privacidad y no generar desmanes, cada lugar que visitaba se cerraba en exclusiva para él. Pero cuando se trata de gula, siempre hay una excepción.

Elvis-PresleyUn día común en Memphis, Tennessee, Elvis y su novia, aburridos de tanto protocolo y con mucho pero mucho hambre, decidieron ir a comer una hamburguesa a Mc Donald´s sin avisarle a nadie. Se trataba de una aventura. Nadie llamó para reservar, ni para cerrar el lugar. El Rey se había vuelto loco.

Al llegar al lugar, Elvis se sintió aliviado al ver que había poca gente. Pidieron un par de hamburguesas, se sentaron en una mesa y nadie lo miró detenidamente. Todo bien por un rato, hasta que pasó lo inevitable.

1401x788-151373577Un hombre se acercó a la mesa de Elvis y un poco ofuscado le dice: “Estoy harto de gente como tú, vistiéndose como Elvis Presley. En el mundo sólo hay un Rey, y ese rey es Elvis”. El verdadero Elvis, descolocado y confundido, solo atinó a decir: “Mi nombre es Elvis”. A lo que el tipo todavía más enfurecido contestó: “Tú no eres Elvis Presley, Elvis jamás comería en Mc Donald´s”.

Después de discutir un rato, cuando vio que no lograba convencer al individuo, Elvis se dirigió a Linda y le dijo: ¿Puedes decirle a este señor quién soy? Ella, cansada de la situación, miró fijamente a su pareja y replicó: “Basta George, vamos a casa, te dije que no te pongas ese disfraz”.  Genio de rock y del escapismo junto a su mujer.

Por Jero Frustaglia