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Dos días en la vida: Personal Fest 2011

Por Ivan Chrabolowsky

Fotos: Andres Stoddart

Las 11 horas que separan Mendoza de Buenos Aires vía terrestre pasaron casi sin que me de cuenta: muchos discos para repasar y la ansiedad  de saber que estaba por vivir dos días a puro show en vivo. Parecía difícil hacer encajar en mi cabeza la idea de ver a tantos monstruos en solo un fin de semana, pero a medida que caminaba por los bosques de Palermo rumbo al club GEBA comencé a escuchar el sonido de lo que está a punto de concretarse: el Personal Fest 2011.

Día 1


Apenas llegué (un poco tarde, debo reconocerlo), empezaba a sonar Goldfrapp en lo que era el precalentamiento para una noche que prometía ser inolvidable. Ahí estaba Allison, rubia, linda, talentosa, sexy, con su voz suave, su ropa con flecos y los ventiladores que movían su pelo y su abrigo para hacerme pensar en alguna diosa pop-romana. Luego de algo más de una hora, ya me encontraba listo para lo siguiente: el gran Liam Gallagher al frente de su nueva banda, Beady Eye (formada por todos los ex Oasis a excepción de Noel Gallagher). Algunas cosas no son descriptibles. Un buen ejemplo de ello es estar a veinte metros de uno de los frontman más representativos de lo que hoy conocemos como Brit Rock.

Durante una hora y media, Liam se lució con su estilo único (manos al costado del cuerpo, actitud arrogante, una voz inconfundible y el labio superior contra el mic) y sin la necesidad de acudir a temas de Oasis para mantener al público feliz y activo. La playlist se concentró en lo que es hasta ahora su único trabajo de estudio llamado “Different Gear, Still Speeding”.

Luego de un gran show, la noche pedía el main event del viernes (y tal vez de todo el festival): The Strokes. Los neoyorquinos regresaban a la Argentina luego de 6 años, presentando su éxitoso cuarto álbum “Angles”, aclamado por la crítica. Las luces se apagaron en el escenario y aparecieron los integrantes de la banda más influyente de la década del 2000: Julian Casablancas (voz), Nick Valensi (guitarra), Albert Hammond Jr. (guitarra), Nikolay Fraiture (bajo) y Fabrizio Moretti (Batería). Para ese momento de la noche, se contabilizaban 40.000 personas bajo el cielo amenzante que prometía una lluvia que afortunadamente nunca llegó.

El show comenzó con “New York City Cops” seguido de “Heart in a Cage”. Apenas sonaron estos clásicos de la banda, como tantos otros que se dejaron oir a lo largo de la jornada, se desató el delirio. El público argentino hizo gala de su fama de “coreador de riffs” y cantó al pie de la letra tanto los lyrics como los punteos en cada tema, a tal punto que Julian en un momento dijo “esto es algo que nunca olvidaré, cantaron a la perfección todo el solo de Albert en Last Nite”. Luego se sucedieron temas de todos sus discos, sin hacer especial hincapié en su último trabajo como suele suceder en los recitales, seguramente por encontrarse con tiempo acotado en el contexto de un festival.

A lo largo de la casi hora y media de rock pudimos escuchar grandes rockeos y ver a un Julian particularmente activo. La playlist siguió non-stop con temas de su  último trabajo como “Under Cover of Darkness”, el andino “Machu Picchu”. Tampoco faltaron los hits “Reptilia”, “Is this It”, “12:51”, “Juicebox”, “Someday”, llegando al clímax con “Last Nite” y cerrando la noche con el gran “Take It Or Leave It”. La primera jornada llegaba a su fin dejando al público totalmente satisfecho (o al menos a mi)  en un recital histórico donde todo sonó perfecto. Solo quedaba por delante descansar para lo que se venía al día siguiente.

Día 2

Cuando me desperté luego de una noche donde no fue fácil conciliar el sueño después de tantas emociones fuertes, me preguntaba cómo sería la segunda jornada. Esta vez logré arribar temprano a GEBA, aun de día, justo cuando empezaba el momento más sexy del fin de semana: la Mala Rodríguez luciendo toda su actitud y un atuendo que, acompañado por el increíble sol de la tarde, hacía saber que se venía una jornada caliente. Sus portaligas y medias rayadas no hacían más que afirmar esto. En el escenario Motorola asomaba una tarde en clave reggae con los Soldiers of the Jah Army, Damian “Jr. Gong” Marley y cerrando con la fuerza demoledora de Calle 13. Pero aun faltaba pasar por otro escenario que nos traía rock nacional del bueno: el warm up a cargo de El Mató a un Policía Motorizado (suenan tremendo en vivo) para dejar paso a los Massacre que con su nuevo trabajo “Ringo” demostraron que son una de las mejores bandas del momento en la Argentina.

Luego regresamos al escenario principal para tener un flashback a los años 90: INXS sonaba con su “New Sensation” y estrenando vocalista (te extrañamos, Michael Hutchence). Pero todavía no llegaba lo que si bien no fue el cierre del festival, fue el plato fuerte del Día 2: Calle 13 hacía bailar, saltar y pensar a las más de 35.000 personas que estaban atentos a los movimientos de René, quien no solo es un gran Performer sino que también habla y lo hace con muy buen tino. El sonido fue impecable y verlos en el escenario me recordó a los buenos shows de Manu Chao con su troupe, pero con un carisma y un ritmo totalmente propio. Una gran cantidad de gente abandonó el predio luego de los portorriqueños, pero aun faltaba el cierre de lujo: unos tales  Sonic Youth subían al escenario con sus dos bajos, dos guitarras y batería para dar una clase magistral de música psicodélica, violas estridentes y virtuosas, sumado al power del doble bajo, haciéndonos ver un poco de historia viva del Rock.

Después de todo esto, solo quedaba apagar el iPod y volver a Mendoza en silencio, tratando de asimilar todo lo que sucedió en tan poco tiempo.

Gracias, Rock.