Browse By

CUERDAS: ni un segundo para pestañear

cuerdas-15webA veces las noches hacen todo lo contrario de lo que organizaste. Gran clima la noche del sábado, me arriesgo a decir que la primer noche perfecta del verano, y habíamos pensado ir al recital de N8 Estudios y también a un show llamado Cuerdas, que personalmente, no había sentido nombrar. Por razones que no es necesario nombrar, no entramos al show de Santo Tabú y Benito Cerati pero si fuimos a Cuerdas, un show que nos recibió casi que con un abrazo. Llegamos y entramos en el momento, nos recibieron con una copa de vino exquisito en un espacio under decorado con pocos elementos que sumaban por todos lados.
cuerdas-7webDespués de una previa con música ambiental, entramos todos juntos al salón. Nadie tenía su lugar asignado, era por orden de llegada, pero de todos lados se veía perfecto. Arrancó el show con una introducción teatral donde una chica está en una suerte de búsqueda de su personalidad (no soy especialista en teatro pero es lo que yo entendí). Después, con una iluminación muy bien tratada y sin necesidad de exagerar en equipos, se desencadena una obra repleta de emociones y creatividad. Una mezcla de teatro físico, circo, danza contemporánea y acrobacias en altura que no te dejan ni pestañear un minuto. La música acompaña como una sombra en cada movimiento de estas 5 artistas que la rompen en el escenario. Virginia Geroli, Fernanda Trombetta, María Balanza, Romina Fisela y Daniela Sat hacen notar que nada es casualidad, que cuando hay mucho trabajo y pasión, el resultado es óptimo.
cuerdas-13webCuerdas es de esos show que no aparecen muy seguido en Mendoza. Es de esas obras que hasta el lugar donde se hace, es parte de la estética narrativa y donde invitan al público a ser parte del desarrollo visual. Una experiencia hermosa para vivir con quien quieras: familia, pareja, hijos y hasta vi a una abuela por ahí que le sigue picando el bichito de ver shows en vivo. En Mendoza hay talento, solo hay que saber buscar y abrir un poco los ojos dentro de la poca comunicación qué hay de cada obra. Y sin dudas, hay que dejar que la noche fluya como quiera para poder sorprenderte con las vueltas de la vida y como reza en una especie de slogan de la obra “un cable a tierra, es una cuerda al cielo”.
Por Jero Frustaglia