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Calamaro: el salmon en la direccion correcta

IMG_1151wEl frío comenzó a asechar la ciudad pero nada detenía a todos los fanáticos de Andrés Calamaro para asistir a su show en el Estadio Arena Maipú. Hay que remarcar que la predisposición con la que uno asiste a ver un show a este hermoso lugar, ayuda mucho. El ingreso es rápido, buen estacionamiento y por supuesto, la organización sin fallas. Todo esto ayuda, pero claro que es importante todo lo que al show se refiere.

Calamaro venía de impresionar a Corrientes y a Tucumán el fin de semana pasado y ahora, le tocaba el turno a Mendoza. En el marco de un importante despliegue de producción y puesta en escena, la nueva formación que incluye a Julian Kanevsky y Baltasar Comotto en guitarras, Mariano Dominguez en bajo, Sergio Verdinelli en batería y German Wiedemer en teclados muestra auténtica versatilidad al interpretar un repertorio diferente en cada show, donde no faltaron clásicos como “Crímenes Perfectos”, “El Salmón”, “Me estás atrapando otra vez”, “Loco”, “Sin documentos”, “Gin Tonic”, “Alta Suciedad”, “Flaca”, “Paloma”, hasta algunas que no habían sido tocadas en vivo antes como “Mi bandera”, “¿Quien asó la manteca?” o “Mal en mi”.

IMG_1145wAndrés, con un pañuelo en la cabeza al estilo Axl Rose, nos propuso una biografía de su vida pasando por tantos clásicos que sorprenden uno tras otro, convirtiendo el show en una avalancha de hits para el coreo permanente. Se notó un Calamaro renovado, enérgico y con una banda a sus espaldas que pasaba de las baladas al rock, del reggae al tango y luego a unos ritmos derivados de la cumbia. El show no dio respiros, la gente eufórica gritaba casi sin dejar escuchar la letra de las canciones y el mismo Andrés bajaba los decibeles de su voz para permitir el canto de las más de 3000 almas que habían ido a vivir su regreso a nuestra ciudad.

Justo antes de comenzar el Bohemio Tour, el salmón comenzó a poner las voces del nuevo disco con producción de Cachorro López, y acompañado de Sebastián Schon y su viejo amigo Gringui Herrera. Con la particularidad de que se encuentra sin contrato con su discográfica, el disco estará listo para comienzos de la segunda mitad del año bajo el título de “Bohemio”.

También, durante el verano, Calamaro se dedicó a subir canciones, bocetos, demos y mash-ups a la red social soundcloud.com, que se dividen en tres bloques: grabaciones personales (en vivo, experimentación y descartes), versiones de clásicos (tocadas por él ejerciendo de multiinstrumentista) y, en estos momentos, remezclas muy personales de temas ajenos. Y qué mejor excusa que ésta, para empezar a probar la réplica de algunas canciones nuevas ante su gente. Por qué iba a dejar de darse estos lujos si no tenía preparado un show corto? Nos deleitó con más de 2 horas de su carrera. Nos hizo reír, saltar, abrazarnos, y hasta quizás, para algunos más sensibles, soltar alguna lagrimita durante el recital. Pero Andrés había reservado el momento de lágrimas para sus últimos temas: tras el “bis” volvió con todo, pero cuando les digo que el final fue para el llanto, fue porque en su cierre con el tema “Los chicos”, que habla de los amigos que se fueron al cielo, en las pantallas a sus espaldas comenzaron a aparecer todos músicos que nos han dejado. Se proyectaron imágenes de Miguel Abuelo, Pappo, Piazzola, Moura, Spinetta, entre otros gigantes del rock nacional. Y para aquellos que recordaron al “todavía dormido” Gustavo Cerati, se despidió con una versión de “De música ligera” dejando un mensaje implícito del amor que siente por el ex Soda.

IMG_1149wCon un nudo en la garganta y lágrimas en el pañuelo, nos vamos nostálgicos pero felices. Recordamos a los gigantes por medio de otro grande de nuestro rock. Gracias Andrés por tanta música y por darnos una noche cargada de emociones de todos los colores.

 Por Jerónimo Frustaglia / PH: Jerónimo Frustaglia