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Café Tacuba, una cucharada de sonidos

Por Jerónimo Frustaglia

 La noche del 20 de septiembre ya empezaba a mostrar indicios de la primavera que se aproximaba y Mendoza estaba ansiosa esperando un recital internacional. Arena Maipú, en combinación con un ciclo de recitales gratuitos llamados Movistar Free Music, se encargaron de convertir en realidad el deseo de muchos mendocinos, Café Tacuba llegaba a la provincia y para sorpresa de muchos, gratis.

El show empezó pasadas las 9, nada más y nada menos que con “Como te extraño”, uno de los hits que los llevó a la grandeza mundial, siguieron con “Ingrata” y una catarata de éxitos que demostraron la trayectoria de la banda.

Ruben Albarrán, voz principal y guitarra rítmica, se encargó de animar a las más de 4500 personas que colmaban el Stadium Arena de Maipú. Saltaba, reía, bailaba, corría y no se detenía ni para las fotos. Un showman con un grado de autenticidad pocas veces visto que arrancó el recital dejando un mensaje muy claro: “venimos a dejarles música para que se despojen de todos sus problemas diarios, al menos durante unas horas” y claro, con tremenda indicación, no se pudo hacer otra cosa que dejarse llevar.

La banda mexicana se encarga de que su show no tenga puntos bajos. La perfección del sonido que logran, sumado al talento individual de cada uno de los integrantes y a la entretenida personalidad de los músicos, creaba un ambiente imposible de caer.

Emanuel del Real Díaz, el multiinstrumentista de la banda, no sólo se encarga de tocar teclados, caja de ritmos, melódica, guitarra rítmica y de cantar algunos temas, también es el director de baile del grupo. En “déjate caer”, un tema pegadizo y para mover los pies, se encargó de formar una fila de frente al escenario para que los 4 músicos principales alegraran al público con una cómica coreografía durante el tema.

La banda en cada pausa se encargaba de dejar un mensaje político, pero siempre, apoyando a la naturaleza del planeta, a la alegría interna de cada persona y a la necesidad de dejar los problemas de lado aunque sea por un tiempo.

Luego de una seguidilla de “rolas” de su próximo trabajo “El objeto antes llamado disco” que sale a mediados de Octubre, llegó el turno de “eres”, otro de los reconocidos temas que generó una ovación en todo el estadio. Una canción con una dulzura que antes de que sonara, el líder pidió un abrazo general de todos los presentes, incluso, un momento gracioso fue cuando quedó una persona “de rayado” sin su abrazo y se encargó de decirle a los que se encontraban a su alrededor “abracen al del rayado que ha venido solo”.

El nombre de Café Tacuba tiene una particularidad que para muchos es desconocida. Fue tomado de un famoso café del Centro Histórico de la Ciudad de México llamado Café de Tacuba, por estar ubicado en la calle del mismo nombre. Debido a problemas de derechos sobre el nombre, que favorecían al comercio, los integrantes del grupo eligieron usar una grafía de tipo antiguo, reemplazando la u por v, de allí la peculiaridad de la escritura del nombre del grupo de diferentes formas. Es una de las bandas musicales más osadas y creativas del boom del rock alternativo de los 90 `en México, cuya música no se puede colocar fácilmente en una categoría particular debido a la versatilidad y variedad tanto melódica como de ritmos, donde interpretan e incluso combinan sobre una misma obra desde rock a hip-hop y electrónica) junto a música folclórica latina y mexicana (incluyendo mariachi, ranchera, norteña, tejana y samba), lo que hace al show un espectáculo que no tiene pausas ni pestañeos.

La banda tocaba los últimos temas pero la gente pedía más y más. Luego de todos los “bises”, pudieron sorprender otra vez para dejarnos a todos atónitos, con los ojos entre algunas lágrimas y la piel de gallina. Introduciéndonos con la frase “dedicada a  nuestro gran hermano” cerraron el show con “Juego de seducción”, el tema compuesto por Gustavo Cerati que ellos tuvieron la posibilidad de tocar con él en Obras allá por los años 2000.

Mudos, todos los presentes, no pararon de aplaudir hasta que las palmas quedaran coloradas.

Café Tacuba pasó por Mendoza y deslumbró. Había clima de recital internacional y los mexicanos estuvieron a la altura, haciéndonos saber por qué hace más de 2 décadas que están juntos y se retiraron, quizás, a tomar un café.