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ARCÁNGEL – LA VIDA POR EL METAL

En una exquisita charla de café, Germán Philippens, líder de Arcángel, dialogó con Mr. Music sobre el pasado, presente y futuro su banda.  Actitud, vocación y mística, tras 15 años de lucha en la periferia del heavy metal argentino.
¿Cómo sobreviviste al rock mendocino luego de 15 años?
La verdad es que nunca se nos cruzó por la cabeza parar. Hemos tenido cambios en la formación, cambiamos el batero varias veces, pero nunca paramos. Mantener una banda 15 años es complicado, pero creo nunca vamos a dejar. Toquemos con quien toquemos, Arcángel va a durar para siempre.
¿De dónde viene la vocación del grupo?
Nosotros crecimos haciendo y escuchando música. Yo tengo amigos que a los 30 años, dejaron la carrera de psicología para estudiar arquitectura. Nosotros a los 15, ya asumimos lo que queríamos hacer. Yo toco la guitarra desde los 8 años, me subía a los escenarios del colegio y cantaba. Y con el rock empecé a los 12 con Queen, Guns and Roses y Metallica, que hasta el día de hoy son una gran referencia. Después agarré todo lo que salió de V8, Animal, Letal, Matanza, y me quedé ahí un tiempo largo.
Después de 15 años de gira, dos discos caseros y un Dvd, el año pasado sacaron “Al amparo del Infierno”, su primer disco de estudio. ¿Qué significó para ustedes grabar ese trabajo?
Este disco fue como un quiebre. Fue la primera vez  que nos sentamos a hacer un disco en serio, profesional, y la verdad es que le ha gustado a mucha gente. El disco es muy de acá, desde la tapa hasta las letras. Metimos instrumentos que no son del género como: quenas, charangos, violines, y un tema con letra de Armando Tejada Gómez. Antes no nos pasaba que la gente se copaba tanto. De algún modo se nos abrió la película.
“Al Amparo del Infierno” suena mucho mas rockero. ¿A qué se debe?
Las respuestas para eso pueden ser varias. Primero que Gustavo Meli (baterista), no es un batero de metal. Los otros bateristas que hemos tenido, que han sido geniales, siempre han querido imitar a alguien, que es lo que nos pasa a todos. Pero Gustavo tiene su manera de tocar, y mezclado con nuestra manera de tocar, hace que el disco suene distinto. Por otro lado, desde siempre nuestro sonido fue más retro, mas rockeado. Es decir, estamos más cerca de Motorhead que de Sepultura.

¿Qué fue lo primero que le pasaste a Meli para que se enganche con el heavy metal?
Le pasé un disco de Megadeth, el que toca Vinnie Colaiuta, un batero sesionista. Megadeth es un metal más técnico, y eso le partió la cabeza.
Sienten que llegaron al verdadero sonido de Arcángel
Sin dudas este disco nos definió un sonido. Hay una evolución, un antes y un después. Estamos muy enganchados entre los tres, está todo hecho carne. Ahora entró el “Negro” Luzuriaga (bajo), para hacer la suplencia del Ale Vélez, que tiene el codo con artrosis. El negro tiene la camiseta puesta en el alma. La verdad es que estamos más maduros. Hemos crecido tanto en lo musical como en lo profesional.
Arriba del escenario también se puede notar el buen momento de la banda. ¿A qué se debe?
Nuestro compromiso es muy fuerte, por eso la parte teatral también está bien arraigada. El negro corre por todos lados. Ahora tiene un inalámbrico y se trepa a los parlantes, está imparable. El Gustavo también esta rockeado a morir. La pasamos muy bien.
¿Cómo ves la escena del heavy metal local?
Del 99 hasta el 2003 estuvo muy bueno. En esa época con Cinical Y Moriquendi, hacíamos recitales para 500 personas. Ahora hay una crisis que de a poco se está superando. Están viviendo muchos números internacionales y eso de alguna manera perjudica a los músicos locales. Los que juegan en primera (Logos, O Connor, Horcas) tienen que salir a tocar por el interior y nosotros tenemos que hacer lo mismo por los departamentos. Además, a esto se le suma el modus operandi de los pseudo productores que tenemos acá, que le cobran a las bandas para tocar y que de alguna manera  van matando la escena de a poco.
Suena a queja.
No es una queja, es la realidad, y en cada uno esta cambiarla. Nosotros mantenemos una postura y la defendemos. Por eso no apoyamos ese tipo de producciones. Hoy el músico es el último que cobra. De ahí que nosotros elegimos el esfuerzo de la autogestión, ya que nadie piensa en el músico como un trabajador. Estamos colaborando con el MIMM (Movimiento independiente de Músicos Mendocinos), por la implementación de la ley de medios y la creación de la ley nacional de la música. Queremos crear un instituto, que no se entiende por qué no hay, está el del cine, el del teatro, pero nosotros estamos desamparados.
La charla continúa sin desperdicios. Se acuerda de su profe de guitarra Hugo Lozada. De cómo aprendió a cantar con Juampi Di Césare. Dice que le encantan los violeros que cantan como Mustaine o Hetfield, aunque su preferido es el “Tano” Marciello. Y cuando se le pregunta por sus discos preferidos nombra: Youthanasia de Megadeth, La industria del poder de Logos, y todos los de Hermética. Para el final, le preguntamos por un nuevo disco, y nos responde…
El próximo disco les va a volar la peluca. Ya tenemos 16 temas. Va a ser más metalero, más trashero. Queremos entrar a grabar en enero del 2012.
Ahí se va Germán Philippens. Está contento, la criatura que fundó hace 15 años, sigue creciendo a pasos agigantados por los caminos del buen metal. Buenas noticias señores, el heavy metal mendocino sigue de fiesta. Hay Arcángel para rato.